Algo para Pensar — Parasha Noah (martes, 21 octubre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!

“Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. (Génesis 6:13) 

Así concluimos ayer…El Zóhar nos ofrece una visión crucial que puede evitar que cometamos el mismo error que Noé. El rabino Elazar dice que Noé debió haber pedido al Creador misericordia para el mundo, porque el Creador pudo haber estado receptivo a una súplica, y también haberse complacido de que alguien defendiera y hablara bien de Sus hijos. 


¿Cómo sabemos que esto es verdad? Así continuamos hoy…En el libro de los Jueces, encontramos que Dios eligió a Gedeón, un joven perteneciente a un clan poco importante de la tribu de Manasés, para liberar al pueblo de Israel y condenar su idolatría. Gedeón no era especialmente justo, ni tampoco lo eran sus padres. 


Entonces, ¿por qué fue elegido? No fue por su conexión con la luz de Dios, ni por su fuerza o sabiduría. Fue porque Gedeón habló bien de Israel, porque pidió bendiciones para los israelitas, y entonces Dios le dijo: «Tendrás todo el poder, toda la luz que necesitas para salvarlos.»


Noé no comprendía que, aunque no poseamos ninguna cualidad especial ni una gran virtud, e incluso si somos personas con defectos, mientras tengamos un deseo sincero de ayudar a los demás, ese deseo nos conectará con el Creador. Y el Creador nos dará todo lo necesario para poder brindar esa ayuda. Cuando la mayoría de nosotros sentimos el impulso de marcar la diferencia, dudamos de nuestra capacidad para lograrlo, y con razón.

La verdad es que la mayoría no tenemos la sabiduría, la luz espiritual ni la virtud suficiente para tener plena confianza en nosotros mismos. Sin embargo, el ejemplo de Gedeón nos enseña que no necesitamos cualidades ni dones especiales. Lo único que necesitamos es puro deseo de ayudar.


El Creador le dijo a Noé que había perdido una gran oportunidad. El error de Noé radicaba en pensar que se trataba de su propia rectitud, es decir, si él era lo suficientemente justo como para pedir que el mundo fuera salvado. Si Noé hubiera pedido simplemente misericordia con el sincero deseo de ayudar, ese simple deseo le habría dado acceso a todo lo necesario para salvar al mundo.


Entonces, ¿qué implica esto en la forma como tú y yo interactuamos con los demás? ¿Qué repercusiones tiene en nuestro trabajo en este mundo?
Esta historia continuará….


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CESJPR)

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