Algo para Pensar — Parasha Nitzavim (jueves, 18 septiembre 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!


«Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros delante de El Eterno nuestro Dios, y con los que no están aquí hoy con nosotros» (Deut. 29:14-15).


¿Qué significa realmente este extraño verbo hebreo causativo** (forma verbal hif’il),he’emir? ¿Y de qué manera somos «la nación atesorada ( segulá), superior a todas las demás naciones»?

Rashi, escritor del más clásico de los comentarios, nos dice: “esta palabra (amor) no tiene testigo que declare a su favor [en cuanto a su significado] a lo largo de la Biblia”, lo que significa que tal uso verbal causativo para una raíz que generalmente (en su forma simple) significa “hablar” no aparece en ninguna otra parte de la Biblia. 

Sin embargo, continúa diciendo que su significado es “separar” o “apartarse”; Dios ha separado o apartado a Israel para Sí mismo (en exclusión de todas las otras naciones) e Israel ha separado a Dios para sí mismo (en exclusión de todos los otros dioses). El Targum aparentemente acepta también esta interpretación básica en su traducción. 

El rabino David Kimhi (el Radak) sostiene que significa «elevado», lo que quizá esté relacionado con una palabra usada para el matrimonio, «nissuin» (el novio alzando a su novia al cruzar el umbral del nuevo hogar que le proporciona, una metáfora de pacto). El Malbim sugiere que significa «santificado» en el sentido de prometido (kadosh, kidushin); del hebreo ma’amar, compromiso (de una esposa en levirato). 

La lógica lingüística de todo esto emana del hecho de que el matrimonio es la entrada a un estado totalmente nuevo: un cambio de estatus personal entre dos individuos, gracias a una adquisición que debe ir acompañada de una declaración verbal: «He aquí que te he santificado para mí con este anillo, de acuerdo con las leyes de Moisés e Israel.» 

El matrimonio, en virtud de las palabras de nuestros profetas es ciertamente la principal metáfora del pacto de Dios con Israel (especialmente Oseas, «Te desposaré conmigo para siempre», recitado mientras se enrollan los tefilín en el dedo como preludio a la oración, un símbolo de nuestro compromiso -Israel- con el Señor).

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)


NOTAS

** Ejemplo en español: «Hice pintar la casa» — yo no pinté, pero causé que alguien más lo hiciera. La forma causativa implica que el sujeto tiene cierto grado de control o influencia sobre la acción.

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