
Algo para Pensar — Parashá Ki Tavo (jueves, 11 de septiembre de 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“Y todas estas maldiciones vendrán sobre ti, te perseguirán y te alcanzarán hasta que seas destruido… porque no serviste al Eterno con alegría y con un corazón gozoso, a pesar de tener abundancia de todo…” (Deuteronomio 28:45, 47).
¿Desde cuándo el judaísmo pone tanto énfasis en la felicidad? Claro, se nos ordena regocijarnos durante las festividades, pero en general, el mandato es ser santos — “kedoshim tih’yu” (Levítico 19:2) —, no necesariamente estar felices.
¿Recuerdas haber visto camisetas con la frase “No te preocupes, sé feliz”? Este dicho me hacía pensar en Elsie, la vaca sonriente de los anuncios, rumiando plácidamente, ajena a todo lo que la rodeaba.**
Tengo la impresión que fue el rey Salomón, el más sabio de los reyes de Israel, quien dijo: “Feliz es quien siempre teme…” (Proverbios 28:14). Tal vez deberíamos cambiar la frase de la camiseta por “Preocúpate y sé feliz”.
Si la felicidad fuera realmente el objetivo, ¿qué responderíamos a un adolescente que dice que la marihuana lo hace más feliz que cualquier comida, porque le proporciona un estado constante de euforia sin dañar demasiado sus neuronas? ¿El judaísmo respaldaría su razonamiento?
Maimónides, con su característica claridad al codificar la ley judía, ofrece una perspectiva bíblica y talmúdica sobre la felicidad (simjá). En sus “Leyes de las Festividades” (6:20), escribe:
Cuando alguien come, bebe y se alegra en las festividades, no debe excederse en el vino, las risas frívolas o la ligereza… eso no es felicidad (simjá), sino desenfreno y locura.
Se nos ordena experimentar una felicidad que esté vinculada con el servicio al Creador de todo, como dice el versículo: “Estas maldiciones te alcanzarán porque no serviste al Señor tu Dios con alegría y gozo”.
Maimónides profundiza aún más en el concepto de la felicidad bíblica:
“La felicidad que surge al cumplir un mandamiento y amar a Dios es un acto de servicio (avodá) grande y poderoso” (Leyes del Lulav 8:15).
El rabino Najmán de Breslov enseña: “Es un gran mandamiento estar siempre en un estado de felicidad (mitzvá gedolá liheyot besimjá)”. Creo que Maimónides añadiría: “Es un servicio divino grande y formidable estarlo (avodá gedolá liheyot besimjá)”, dado que “avodá” también implica un esfuerzo arduo.
¿Qué significa esto? Lo exploraremos mañana…
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas
** Elsie, la vaca, es un personaje icónico creado en los años 30 por la compañía láctea Borden en Estados Unidos.




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