
Algo para Pensar — Parasha Ki Teitzei (domingo, 31 agosto 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekukam!
Esta semana estaremos estudiando Parashá Ki Teitzei. Esta es la 49ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual de lectura de la Torá.
Porción: Deuteronomio 21:10-25:19
Ki Teitzei (“Cuando salgas”) contiene numerosas leyes, más que cualquier otra porción de la Torá. Estas incluyen leyes sobre el tratamiento de una mujer cautiva, la devolución de objetos perdidos, mezclas prohibidas, la construcción de una cerca en la azotea, la violación, la garantía y los salarios de los trabajadores.
“Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere…” (Deuteronomio 21:18)
La Gemara aclara que esta ley es tan estricta en sus condiciones que nunca se ha aplicado en la práctica, lo que plantea la pregunta: ¿por qué incluirla en la Torá?
La respuesta es que su estudio ofrece “recompensa” al proporcionar valiosas lecciones sobre la crianza. A continuación, se destacan cuatro enseñanzas clave:
1. Escuchar más allá de la “voz”: La Torá usa el término “kolenu” (nuestra voz) en lugar de “devarenu” (nuestras palabras) al describir la queja de los padres ante el tribunal. Esto sugiere que el hijo percibe las instrucciones parentales como un “ruido” sin sentido, a menudo por considerar a los padres anticuados o irrelevantes. Los padres deben comunicarse con claridad, y los hijos deben valorar la experiencia y perspectiva de sus mayores, evitando descartar sus consejos como meros sonidos.
2. Un mensaje parental unificado: La ley del “ben sorer u’moreh” solo aplica si ambos padres transmiten un mensaje coherente, simbolizado por “voces similares”. Si los padres dan instrucciones contradictorias, el hijo puede volverse rebelde y perder respeto por la autoridad. La consistencia entre los padres es crucial para una crianza efectiva.
3. Atención a las necesidades individuales: La ley no se aplica si uno de los padres es ciego, lo que simboliza la importancia de que los padres “vean” las necesidades y características únicas de cada hijo. Una crianza genérica, sin adaptar las estrategias educativas al carácter del niño, no permite culpar al hijo por su rebeldía, ya que no se le ha ofrecido una guía adecuada.
4. Vigilancia y acción oportuna: Los padres que llevan a su hijo al Bet Din demuestran que reconocen la gravedad de su conducta y actúan en consecuencia, en lugar de ignorarla o minimizarla como algo pasajero. En una sociedad que promueve la indulgencia, los padres deben supervisar atentamente a sus hijos y abordar cualquier señal de comportamiento desviado con seriedad.
La Parashá Ki Teitzei, a través de la ley del “ben sorer u’moreh”, nos enseña que la crianza es un acto de responsabilidad que requiere claridad, coherencia, atención personalizada y vigilancia constante. Estas lecciones no solo son relevantes para los padres, sino para cualquier persona en un rol de guía o liderazgo.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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