
Algo para Pensar — Parasha Re’e (jueves, 21 agosto 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
«Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de El Eterno tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de El Eterno con las manos vacías…» (Deuteronomio 16:16)
En la antigüedad, las peregrinaciones a Jerusalén para estas tres festividades principales no eran precisamente un viaje de lujo.
Imagina la escena: sin hoteles boutique, sin aplicaciones de mapas ni GPS, ni siquiera posadas decentes. Los peregrinos dormían en el suelo, lejos de la comodidad de sus camas, enfrentándose a la escasez de comida y a la falta de cualquier conveniencia moderna. Mientras tanto, en casa, podrían haber disfrutado de su rutina habitual con todas las comodidades.
Sorprendentemente, en los textos del Talmud no se menciona que se hicieran arreglos especiales para hospedar a estos peregrinos que viajaban a Jerusalén para cumplir con este mandato sagrado tres veces al año.
Sin embargo, en la parashá de la próxima semana, encontramos una historia diferente: la de las “ciudades de refugio”. Estas ciudades estaban destinadas a quienes, sin intención, cometían un homicidio.
La Torá ordena que se debía “preparar el camino” (Deuteronomio 19:3) para que el homicida accidental pudiera llegar fácilmente a estas ciudades y escapar de la venganza de los familiares de la víctima.
Según la Mishná (Macot 2:5), los caminos de todo el país estaban cuidadosamente señalizados, con carteles en cada cruce que indicaban “miklat, miklat” (“refugio, refugio”), guiando al fugitivo directamente a su destino.
Así, mientras un peregrino tenía que deambular, preguntando en cada pueblo o aldea “¿Por dónde se va a Jerusalén?”, el homicida accidental encontraba un camino claro y bien marcado. ¿Por qué esta aparente preferencia?
¿Por qué se facilitaba tanto el trayecto del homicida, mientras que el peregrino, cumpliendo un mandato sagrado, parecía dejado a su suerte?
Mañana seguiremos explorando esta intrigante diferencia…
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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