
Algo para Pensar— Parasha Devarim (domingo, 27 julio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
Esta semana estudiaremos parashá Devarim. Esta es la 44ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual de lectura de la Torá.
Porción: Deuteronomio 1:1-3:22
Devarim (“Palabras”) es la primera porción de la Torá en el Libro de Deuteronomio, el último libro de la Torá. En ella, Moisés relata eventos de los viajes de los israelitas en el desierto, como el nombramiento de jueces, el pecado de los espías y las guerras con los reyes amorreos Sihón y Og.“
¿Cómo llevaré yo solo vuestras molestias, vuestras cargas y vuestros pleitos?” (Deuteronomio 1:12).
La porción de Devarim, la primera parashá del quinto libro del Pentateuco, siempre cae en el Shabat que precede al solemne día de ayuno de Tisha B’Av, que conmemora la destrucción de ambos Templos Sagrados; por lo tanto, la porción bíblica de apertura y el ayuno de Tisha B’Av están inextricablemente entrelazados, uniéndose año tras año.
El primer verso comienza con Moisés dirigiéndose a toda la nación a orillas del río Jordán. Se nos dice el momento preciso de este discurso: el primer día del undécimo mes en el cuadragésimo año de su estancia en el desierto tras su liberación de Egipto, así como el lugar exacto donde se llevó a cabo esta disertación.
Moisés recuerda al pueblo las palabras de Dios en Horeb sobre la ruta hacia la Tierra Prometida y los límites de esta tierra: ‘He aquí, he puesto la tierra delante de ustedes. Entren y posean la tierra que Dios juró dar a sus padres Abraham, Isaac y Jacob, y a sus descendientes después de ellos.’ (1:8)
Después de esta introducción sobre poseer la tierra, el texto de repente, e inexplicablemente, deja el tema de la tierra. Moisés se queja de que “no puede llevar [al pueblo de Israel] solo” (Deuteronomio 1:9) y comienza a abordar el tema de los jueces y la justicia:
“Juzgarás rectamente entre un hombre y su hermano, y el extranjero que esté con él. No harás distinción en el juicio, oirás al pequeño y al grande por igual, no temerás ante ningún hombre, porque el [juicio] es de Dios” (1:9-17).
Y luego, tan repentina como inexplicablemente, lo que sigue a estos nueve versículos es un “flashback” sobre el tema de poseer la tierra, los versículos 19 y 20 refiriéndose a la ruta tomada en el desierto después de partir de Horeb, y el versículo siguiente, que es un paralelo casi exacto de lo que leímos trece versículos antes:
“He aquí, Dios, su Señor, ha puesto la tierra delante de ustedes, suban, tomen posesión” (1:21). ¿Por qué hay una intrusión — aparentemente desconectada— del tema de la justicia en medio de dos pasajes sobre la conquista de la tierra de Israel? ¿Qué es lo que Moisés está tratando de decir al hacer este “sandwich”?
El pasaje acerca de la importancia de los jueces justos y la justicia moral presenta la utilización de la misma palabra — “eikha,” “¿por qué?” — con la que abre el Rollo de Lamentaciones. En adición, el lector bíblico de nuestra porción “Devarim” está obligado por la venerada costumbre a entonar el verso que inicia con “Eikha” (que se cita arriba en Deuteronomio 1:12) con la familiar y conmovedora melodía de cantilación de Tisha B’Av.
¿Qué significa todo esto? ¿Por qué se han hecho esta serie de vinculaciones?
De esto estaremos hablando en nuestra próxima reflexión.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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