Algo para Pensar— Parashot Matot Masei (miércoles, 23 julio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos 


¡Shalom, Shalom Lekulam!


“Y pelearon contra Madián, como El Eterno lo mandó a Moisés, y mataron a todo varón. Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián, Evi, Raquel, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada.” ( Números 31:7-8).


¿Qué es lo que está sucediendo en el interior de Balaam como para hacer de él una persona en la que no se puede confiar?  ¡Es que resulta imposible confiar en quien se comporta a este nivel de inestabilidad! ¡No sabemos qué esperar de él!


Nuestros Sabios destacaron estas incomodidades al expresar gran asombro y estupor ante una declaración de Balaam sobre sí mismo. Recordemos el famoso incidente del asna parlante. Este es uno de los incidentes cruciales de toda la Biblia — bien entendido — uno sumamente instructivo. 


Balaam había decidido ir a maldecir a Israel, cumpliendo la petición del rey moabita Balac, enemigo de nuestro pueblo. Montado en su asna, se interpuso entre dos muros estrechos cuando el animal vio a un ángel que le bloqueaba el paso. Balaam no vio a ningún ángel y golpeó al pobre animal, quien se volvió hacia él y se quejó de que no merecía tal trato; fue entonces cuando Balaam también vio al ángel y se disculpó.

Hay aquí un gran elemento de humor bíblico, de burla y ridiculización divina hacia este profeta pagano. ¡Un animal puede ver más que Balaam! ¡Y el gran Balaam entonces se disculpa con el asno!
Sin embargo, poco después, en una de sus elocuentes profecías, Balaam comienza a referirse a sí mismo con su típica modestia como «yodeí’a da’at Elyon», «el que conoce los pensamientos del Todopoderoso» (Números 24:16).

Ante lo cual los rabinos (Sanedrín 105b) declaran, asombrados por esta vana fanfarronería: «¿Un hombre que no puede conocer los pensamientos de un simple animal (da’at behemto) puede conocer los pensamientos del Todopoderoso?». 


¿Un hombre que no tiene la capacidad de ver lo que su bestia de cuatro patas puede ver, se jacta de conocimiento divino? Mucho más importante: un hombre capaz de maltratar y abusar tan cruelmente de una inocente asna que se torna hacia él con tristeza y le dice: «¿Acaso no soy tu fiel bestia de carga, sobre la que has cabalgado toda tu vida hasta hoy? ¿Acaso merecía esto?»

Esto es más que una pregunta. 


Estamos frente a una condena devastadora, no solo de Balaam, sino del tipo de persona que él representa: algo tan común, tan trágicamente abundante, que ha marcado la historia del mundo y la vida de tantos de nosotros.

Este es el tipo de Balaam, el que «habla con Dios», el que es «yodei’a da’at Elyon», que profesa una gran fe, una gran moral y una gran ética, que habla con elocuencia de su honor y con profusión de su integridad y sinceridad, pero lo confina todo al ámbito de los principios abstractos y deja que la ética, la moral y la fe se asfixien en la tenue atmósfera de los cielos superiores, mientras que en la práctica ni siquiera conoce los pensamientos de su propio animal. Viola los principios más elementales, practica toda forma concebible de traición y pecado. 


Este es el abismo, «el eslabón roto» entre la teoría y la práctica, entre el decir y el hacer, el vasto abismo que separa la profesión de la acción. Esta es la raíz del genio pervertido y de la perversión de la inteligencia y la pretensión humana normal. Esta es la tragedia de la gran visión y la vida detestable, de los altos principios y las malas acciones, de profetizar como Moisés y practicar la moral como una bestia de cuatro patas.

La mayor de las elocuencias está en vivir rectamente; la mejor poesía es una buena acción; la más alta filosofía es la obediencia; y el conocimiento más precioso de Dios: la simpatía que extendemos a todas Sus criaturas.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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