Algo para Pensar — Parasha Balak (miércoles, 9 julio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!


«Y Abraham se levantó muy de mañana, (וַֽיַּחֲבֹשׁ֙ אֶת־חֲמֹר֔וֹ) y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.» (Génesis 22:3)

«Así Balaam se levantó por la mañana, (וַֽיַּחֲבֹ֖שׁ אֶת־אֲתֹנ֑וֹ) y enalbardó su asna y fue con los príncipes de Moab» (Números 22:21)

Hay una sutil diferencia que solo se percibe al leer el texto hebreo. El modo de transporte de Abraham es un «jamor», mientras que el de Bilam es un «atón». Abraham es el tipo de individuo que trasciende y domina el «jamer» (lo físico, lo material), mientras que Bilam simplemente monta una asna (Solo tres personas en la Torá montan un «jamor»: Abraham, Moisés y Mashiah).

En cierto sentido, la Torá nos dice que Bilam no era mejor que la asna en la que viajaba, por lo tanto, esta le habla. Porque aquí estaba esta burra, la más tonta de todas las bestias, y allí estaba el más sabio de todos los sabios, pero en cuanto ella abrió la boca, él [Bilam] no pudo resistirle. (Devarim Rabá20:15)


Y,
Todos estos [pecados] se hallaron en el malvado Bilam: fornicación e idolatría, como está escrito: «He aquí, estas [mujeres] hicieron que los hijos de Israel transgredieran contra Dios por consejo de Bilam en el asunto de Peor» (Bemidbar 31:16). Falso testimonio, como está escrito: «Así dice Bilam, hijo de Beor… que conoce el conocimiento del Altísimo» (ibid., 24:15-16), aunque desconocía incluso el conocimiento de su burro. Pervirtió el juicio, como está escrito: «Ven y te aconsejaré» (ibid., 14). Se apropió de un dominio que no le pertenecía, como está escrito: «Ofrecí bueyes y carneros en el altar» y también: «Los siete altares que he preparado» (ibid., 23:4). Fomentó la discordia entre hermanos, entre Israel y su Padre celestial. En cuanto a la calumnia, no había otro que lo igualara. Y lo mismo con el resto. (Zohar, Bemidbar206b)


Los Sabios acusan a Bilam de casi todas las indecencias, incluyendo la bestialidad con su asna (cf. Sanedrín 105a). Por otro lado, encontramos una comparación entre Moisés y Bilam. Cuando la Torá nos dice que nunca hubo un profeta entre los judíos como Moisés, los Sabios enfatizan que la contraprate entre los no judíos era Bilam.


Se enseñó: «No ha surgido otro profeta como Moisés en Israel» (Deuteronomio 34:10). «En Israel» no había surgido uno como él, pero sí lo ha habido entre las naciones del mundo. Esto fue para que las naciones del mundo no tuvieran excusa para decir: «Si hubiéramos tenido un profeta como Moisés, habríamos adorado al Santo, bendito sea.» ¿Qué profeta tuvieron como Moisés? Bilam, hijo de Beor (Bemidbar Rabá14:20).


También podemos realizar una comparación entre Bilam y Jacob: Los dos tuvieron visiones relacionadas al final de los días. Al hacer la búsqueda descubrimos que justo antes de revelarles a sus hijos lo que habrían de enfrentar, Jacob perdió su capacidad visionaria. «Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los días venideros.» (Génesis 49:1)


Yaakov reunió a sus hijos con la declarada intención de informarles sobre los acontecimientos del futuro. En cambio, procedió a bendecirlos a cada uno. ¿Qué sucedió? 


Yaakov deseaba revelar el fin de los días, pero la Shekiná [la presencia de Dios] lo abandonó, así que Yaakov comenzó a decir otras cosas. (Rashi, Bereshit 49:1, basado en Pesajim 56a)


La reacción de Yaakov ante la pérdida de la visión es el miedo. La Guemará describe la escena: Yaakov quiso revelar el fin de los días, pero la Shekiná lo abandonó. Dijo: «Quizás haya un defecto en mi lecho [es decir, en mis hijos], Dios no lo quiera, como el que hubo con Abraham, quien engendró a Ismael, y con mi padre, Itzjak, quien engendró a Esav.»

Sus hijos le dijeron: «Shemá Israel, Hashem Elokeinu, Hashem Echad —Escucha, Israel, Dios es el Señor, Dios es Uno… Así como en tu corazón solo hay Uno [Dios], también en nuestro corazón solo hay Uno.»En ese momento, Yaakov respondió: «Baruj Shem Kevod maljuto l’olam va’ed —Bendito sea el honorable Nombre de Su Reinado por los siglos de los siglos.» (Pesajim 56a).


Cuando el deseo de Yaakov de compartir su conocimiento con sus hijos se vio frustrado, temió que esto fuera indicativo de alguna carencia en sus hijos y, por lo tanto, en él mismo, y por extensión, una deficiencia dentro del «knesset Israel».


¿Vio Bilam lo que se le impidió ver a Jacob?


«Lo veré, mas no ahora; lo miraré, mas no de cerca; saldrá estrella de Jacob, y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab, y destruirá a todos los hijos de Set.» (Números 24:17)


Esta visión se entiende generalmente como una referencia a la llegada del Mashíaj. ¡Inaudito! ¡Bilam ve aquello que se le escapa a Yaakov!
Mañana le echaremos un vistazo a otra comparación, una menos conocida pero muy muy interesante.


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR) 

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