
Algo para Pensar— Parasha Balak (martes, 8 julio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“…Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.” (Números 22:6)
La particularidad de esta parashá es que la historia se está relatando desde la perspectiva del “otro lado,” de los no israelitas. Aquí tenemos la oportunidad de escuchar conversaciones y aprender sobre el tipo de tramas que nuestros enemigos han planeado para nosotros.
Bilam sirve como un modelo para las futuras generaciones de antisemitas. Sin embargo, debemos señalar la observación de los Sabios de que Bilam no es el único modelo, y que los gentiles a lo largo de las generaciones han actuado cruel y brutalmente hacia los judíos.
En un fascinante pasaje, los Sabios nos hablan sobre los tres consejeros del Faraón, a los que se les consulta son sobre Cómo atender el «problema judío»:
Tres estaban presentes durante la consulta [del Faraón]: Bilam, Yyov y Yitro. Bilam, que aconsejó [matar a los judíos] fue asesinado; Yyov, que guardó silencio, fue juzgado para sufrir un gran dolor; y Yitro, que huyó, fue digno de tener [grandes] descendientes… (Sotah 11a)
Yitro sirve como un prototipo del no judío moral, decente y solidario. Aboga por salvar al pueblo judío, pero se ve obligado a huir cuando su consejo es despreciado.
Iyov, en su silencio, indica que el resultado de la discusión no le afectará personalmente. El inmenso sufrimiento que le toca es el resultado de su propia indiferencia hacia el sufrimiento de los demás. Iyov aparentemente define a una buena persona como aquella que no hace el mal, en la definición más minimalista de «bueno». El sufrimiento de los otros no es su preocupación. Por lo tanto, se verá obligado a experimentar dolor personal hasta que sea capaz de sentir el dolor de los demás.
Bilam, por otro lado, es un misántropo sádico. Aboga por la destrucción de todo un pueblo. Quizás su nombre, «Bilam» (bilo-am), «sin un pueblo,» insinúe esta postura (cf. Sanedrín 105a). Es un individuo, un sicario (o un bocón, según sea el caso) dispuesto a aconsejar y ayudar a implementar un genocidio si el precio es el correcto. La moral no le importa. Es el egocéntrico por excelencia. «Ojo malo, espíritu arrogante y alma codiciosa» son sus señas de identidad (cf. Avot 5:19). En su cosmovisión no hay espacio para los demás.
El Zóhar describe su individualismo como la fuente de su poder destructivo.
Está escrito de Bilam: «Y fue «shefi» [a una altura despejada]» (Bemidbar 23:3). La palabra «shefi» significa «solo» y también es similar al término «shefifon» en la frase «Una serpiente cornuda [shefifon] en el camino» (Bereshit 49:17).
Así que Bilam iba solo, como una serpiente que va sola y acecha por senderos y veredas, con el objetivo de atraer al espíritu impuro. Pues quien camina solo en ciertos momentos y lugares, incluso en una ciudad, atrae al espíritu impuro.
Por lo tanto, nunca se debe andar por un camino solitario, ni siquiera en una ciudad, sino sólo donde haya gente. Tampoco se debe salir de noche, cuando ya no hay gente. Por una razón similar está escrito: «Su cuerpo no pasará la noche en el madero» (Devarim 21:23), para no dejar el cuerpo muerto, que está solo, sin espíritu, sobre la tierra durante la noche. Sin embargo, el malvado Bilam, por esa misma razón, fue solo, como la serpiente. (Zohar, Bereshit 170a)
No obstante, Bilam sigue siendo un personaje un tanto elusivo o enigmático. Los Sabios, en varios midrashim, ofrecen a diferentes líderes judíos como modelos de comparación para comprender mejor a Bilam. Se establecen paralelismos textuales y mishnáicos entre Bilam y Abraham.
La Mishná contrasta a los descendientes de Abraham con los de Bilam, como si quisiera decir que Abraham se convirtió en el antepasado de una gran nación basándose en estas preocupaciones, mientras que Bilam se mantuvo aislado. Ninguna nación, grande o pequeña, surgió de él.
Quien posea estas tres cualidades, es uno de los discípulos de Abraham Avinu; y quien posea otras tres cualidades, es uno de los discípulos de Bilam, el «rasha». Los discípulos de Abraham Avinu poseen ojo bueno, espíritu humilde y alma humilde. Los discípulos de Bilam, el «rasha», poseen ojo malo, espíritu altivo y alma ambiciosa.
¿Cuál es la diferencia entre los discípulos de Abraham Avinu y los discípulos de Bilam, el «rasha»?
Los discípulos de Abraham Avinu disfrutan [su parte] en este mundo y heredan el Mundo Venidero, como dice: «Para que quienes me aman hereden bienes, y eso llenará sus tesoros» (Mishlei 8:21).
Pero los discípulos de Bilam, el «rasha», heredan el Gehinom y el descenso al abismo más profundo, como dice: «Tú, Señor, los harás descender al abismo más profundo. Los hombres de sangre y engaño no vivirán ni la mitad de sus días. Pero yo, en Ti confiaré» (Tehilim 55:24).
Los versículos que vinculan a Abraham y Bilam, cada uno enfocado en su misión, también plantean diversas cuestiones. Ambos se levantan temprano y montan en sus burros. De esto hablaremos mañana.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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