Algo para Pensar — Parasha Jukat (jueves, 3 julio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos 

¡Shalom, Shalom Lekulam!

«Y El Eterno dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve. He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel» (Éxodo 17:5-6).


Dios le dice a Moisés que «tome la vara.» Esta vara se vio por última vez en la mano de Moisés en el episodio original del agua proveniente de la roca en Refidim. En ese momento, Dios le había dicho a Moisés que golpeara la roca. 


En este caso Moisés hace exactamente lo que se esperaba de él, golpear la roca «ante los ojos» de los ancianos israelitas. La vara había cumplido su función. Moisés le pone nombre al lugar, de tal manera que quede constancia de su crítica al pueblo: esa roca, curiosamente, también se llama Merivah.


Lo que sigue a este episodio inicial del agua proveniente de la roca es la batalla contra Amalec: «Moisés le dijo a Josué: ‘Sal a luchar contra los amalecitas. Mañana estaré en la cima de la colina con la vara de Dios en mi mano.’» La batalla se libra, con los israelitas en el campo y Moisés en la cima de la colina; la posición de sus manos, de alguna manera, determina los cambios durante la batalla (cf. Números 17:11-12).


Aquí nuevamente parece estar usando la vara, al menos en el sentido de que Moisés piensa sostenerla en su mano. Sorprendentemente, sin embargo, no hay más narración sobre la vara, aunque las manos de Moisés siguen siendo el centro de la narración, determinando el destino de la guerra. Suben y bajan; son pesadas y deben ser sostenidas. Pero no se menciona que la vara esté en sus manos. 


Al intentar visualizar la batalla, la imaginación del lector flaquea: ¿hay una vara en sus manos, mientras estas suben y bajan? En cualquier caso, es la última vez que veremos la vara. Pasarán cuarenta años para que Moisés vuelva a recibir la orden: «Toma la vara.»

Al comparar los dos eventos, llama nuestra atención el hecho de que a ambos lugares donde surge el conflicto por causa del agua se le llaman “Merivah” (“disputa”), ¡aunque están situados en diferentes espacios y tiempos! 

La primera narrativa acontece cerca de Horeb, en Refidim; la segunda cerca de Edom, en las llanuras de Moab, antes de cruzar el Jordán. 

En la primera narrativa donde Dios ordena golpear la roca, notamos que Sus palabras tienen un tono impersonal y simplemente descriptivo.

En la segunda narrativa, Dios se dirige a Moisés y Aarón por sus nombres, enfatizando su relación; deben dirigirse a la roca “ante los ojos del pueblo”; y con una conciencia desde la perspectiva del pueblo; la roca es personificada — “dará sus aguas” — mientras que Moisés será impulsado por el objetivo de proporcionar agua “para ellos”; él les dará personalmente (a ellos y a su ganado) de beber. Sutilmente, el lenguaje de Dios anima lo inanimado — la roca y el agua — estableciendo una relación tanto con Moisés como con el pueblo.

En cuanto a la vara, una vez más está en la mano de Moisés en un lugar y tiempo diferentes. ¿Dónde ha estado en el ínterin? «Y Moisés la tomó de delante de la presencia de Dios’milifnei HaShem — refiriéndose al Arca en el Santo de los Santos (Números 20:9).

(Nota: Si esta vara es idéntica a la vara de Aarón, que floreció en el momento de la confrontación con Coré, esta historia se vuelve más complicada.) 

De hecho, esto sugiere que en los treinta y ocho años transcurridos entre los dos episodios del agua proveniente de la roca, la vara estuvo «en la presencia de Dios». Al igual que el jarro con maná en su interior, que fue almacenado «en la presencia de Dios, como un recuerdo para tus generaciones» (Éxodo 16:33); la vara también se describe como almacenada «como un recuerdo en la presencia de Dios» (Números 17:25) — como algo distante del uso activo, es sólo un recuerdo significativo de la historia del pueblo.

Habiendo hecho un análisis comparativo entre dos episodios con grandes similitudes surge la pregunta: ¿Le puso Dios una «trampa» a Moisés al llevarlo a un escenario comparable al vivido cuatro décadas antes?

Esto lo analizaremos mañana.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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