
Algo para Pensar — Parasha Jukat (martes, 1 julio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
“Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada. Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón.” (Números 20:1-2)
En Puerto Rico decimos, “se viró la tortilla.”** Me imagino que algo así habrá pensado Moisés cuando se dio cuenta que Dios dejó de enfocarse en el pueblo para fijar Su vista sobre él y su hermano Aarón.
El asunto no pinta bien para la pareja.
La gloria de Dios se manifiesta, en esta ocasión, no al pueblo sino a Moisés y Aarón. Este momento va a ser diferente a todos los anteriores. Por primera vez, el enfoque del escrutinio divino se desplaza; Moisés es responsabilizado por causa de la santidad de Dios ante los ojos del pueblo.
Como resultado de este juicio, Aarón morirá en un futuro cercano (cf. Números 20:23-29); Moisés permanecerá con vida para guiar al pueblo a través de las batallas en Transjordania y durante los últimos meses del cuadragésimo año. Miriam ya ha muerto, justo antes de esta narrativa (20:1).
La tradición midráshica conecta su muerte — la de Miriam — con este suceso, sugiriendo que el pozo milagroso que había acompañado al pueblo en sus viajes por el desierto desapareció cuando ella murió. Con su muerte el pueblo queda privado del agua que ella proveía.
En el eje de esta narración, se cristaliza un importante punto de inflexión en la historia del desierto. Es el momento de un giro crucial: algo termina y algo comienza. Los tres líderes desaparecen del escenario, y la gente alcanza un momento de transición trascendental.
El contexto histórico de este episodio se señala en el primer verso: “Los israelitas llegaron, toda la comunidad, al desierto de Zin.” Rashi, citando el Midrash Tanjumá, comenta sobre las inusuales armonías de la expresión: “Los israelitas llegaron… toda la comunidad…”: “los que iban a morir en el desierto ya habían muerto, y estos estaban apartados para la vida.”
De repente, una crisis dramática sale a la luz. Este es el momento en que toda muerte ha terminado. La muerte de una generación se ha completado; el decreto original de Dios después del pecado de los espías se ha cumplido.
Los que sobreviven ahora están en un viaje diferente, hacia la vida y no hacia la muerte. Quizá por eso la ley de la Novilla Roja — ofrenda de purificación de la contaminación por muerte — se promulga ahora (cf. Números 19).
El conmovedor momento entre la muerte y la vida, sin embargo, conlleva su propio misterio, pues de repente nos damos cuenta que han transcurrido treinta y ocho años sin que nos hayamos dado cuenta. Tras bastidores, una generación se ha desvanecido en las arenas del desierto. La cosecha de tantas muertes en el desierto hace que estos años se cubran con un manto misterioso.
Una nueva generación se identifica repentinamente en el midrash, pero en la Torá los treinta y ocho años transcurridos no quedan registrados. De repente, el pueblo llega a Cades, en la frontera de Edom, en el umbral de la Tierra Prometida. En un abrir y cerrar de ojos, nos encontramos mirando a un trauma no registrado vivido en el desierto.
Como si se tratara de un viajero cuya sensación de tiempo y espacio se ve interrumpido por la asombrosa y repentina contemplación del Gran Cañón; el lector pasa de la historia de Koraj, para quien la tierra se abrió y se cerró, a nuestra narrativa de la roca. Lo que parecía una continuidad se revela como un abismo.
Este relato invita a reflexionar sobre el impacto que tienen las transiciones, la responsabilidad de los líderes y la renovación requerida. Toma un momento para meditar sobre los cambios en tu vida.
¿Cómo podemos honrar el pasado sin que éste nos paralice ante las decisiones y acciones que debemos abrazar frente a un nuevo comienzo?
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas
** En Puerto Rico, la expresión “se viró la tortilla” significa que la situación ha cambiado drásticamente, a menudo de manera inesperada, y lo que antes estaba a favor de una persona o grupo ahora está en su contra, o viceversa. Es una forma de decir que las cosas se han invertido, como cuando alguien que estaba en desventaja ahora tiene el control, o cuando el curso de los eventos da un giro sorprendente.




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