Algo para Pensar— Parasha Shlag (viernes, 20 junio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos  


¡Shabbat Shalom Lekulam!


«…y cómo es el terreno, si es fértil o estéril, si en él hay árbol o no; y esforzaos, y tomad del fruto del país. Y era el tiempo de las primeras uvas.» (Números 13:20)

וּמָ֣ה הָ֠אָרֶץ הַשְּׁמֵנָ֨ה הִ֜וא אִם־רָזָ֗ה הֲיֵֽשׁ־בָּ֥הּ עֵץ֙ אִם־אַ֔יִן וְהִ֨תְחַזַּקְתֶּ֔ם וּלְקַחְתֶּ֖ם מִפְּרִ֣י הָאָ֑רֶץ וְהַ֨יָּמִ֔ים יְמֵ֖י בִּכּוּרֵ֥י עֲנָבִֽים׃


Uno de los más intrigantes detalles en el verso que acabas de leer, surge cuando Moisés les pregunta a los 12 espías por un árbol – en singular.  ¿Por qué Moisés preguntaría si la tierra tenía «un árbol»? ¿Acaso no es obvio que tenían que haber muchos árboles?


¡Es que Moisés está indagando sobre un árbol en específico: el Árbol de la Vida!


Esto es lo que plantea el Zohar. Leamos.
“La primera instrucción que Moisés dio a los espías fue descubrir si había o no había árboles. De hecho, Moisés sabía que habían árboles; pero él se refería específicamente al Árbol de la Vida, cuya ubicación está en el Jardín del Edén terrestre. 
Dijo: «Si este árbol está en él, se me permitirá entrar, pero si no, no podré entrar. Observen que hay dos árboles, uno superior y otro inferior. En uno está la vida y en el otro la muerte, y quien los confunde se acarrea la muerte en este mundo y no tendrá parte en el Mundo Venidero.» Rabí Itzjak dijo: «Moisés tomó para sí el Árbol de la Vida, y por lo tanto, quiso saber si estaba en la tierra o no.» (Zohar, Bemidbar 157a)

Sabemos que la Torá es comparada con el Árbol de la Vida; y esto es lo que Moshé busca. La confusión de los espías comienza cuando descubren que el Árbol de la Vida y el Jardín del Edén no están en la Tierra de Israel. 

Ellos piensan que Moshé, a toda costa, está buscando la vida para sí mismo. Sus acciones, a pesar de sus buenas intenciones, tuvieron un efecto desastroso en la comunidad, la que rápidamente se asustó y perdió la fe. 

El leñador confundió los diferentes tipos de árboles, representados simbólicamente en la recolección mezclada de los árboles, acción que le permitirá sacrificar su vida para enseñar una idea. 

“Tzelafchad [el leñador] era uno de los hombres principales de los hijos de Yosef, pero por no conocer suficientemente los caminos de la Torá no se convirtió en su líder” (Zohar, Bemidbar 205b).

Tanto los espías como el leñador tenían buenas intenciones, pero ninguno consultó con Moshe. En cambio, por la ausencia de esta consulta, distorsionaron las enseñanzas de la Torá, y los resultados fueron desastrosos. 

Los espías eligieron la Torá en el exilio en lugar de heredar la tierra sin Moshe; el leñador esperaba ilustrar que no había otro objetivo para los israelitas que la Torá, en su aplicación más íntima o estrecha — lo cual era suicida. 

 tendencias de pensamiento son desviaciones. La verdadera Torá es un Árbol de Vida para todos los que la abrazan, un modo de vida y una forma de vivir en este mundo. Ni los espías ni el leñador entendieron eso.

Frente a escenarios, potencialmente similares a estos, la Parasha concluye con las instrucciones que rigen el uso de los tzitzit (cf. 15:37-41). 

La Torá utiliza la palabra “buscar,”  “taturu”. Es fascinante que esta palabra se haya utilizado numerosas veces en la parashá para describir el mandato a los espías. Los tzitzit son una herramienta diseñada para recordarnos que debemos adherirnos a todos los mandamientos. 

Esto explica el paralelismo lingüístico con los espías, quienes separaron o segregaron su experiencia religiosa y permitieron que la preocupación por sus roles sedujera sus pensamientos generándose una cosmovisión basada en una visión distorsionada de su tarea.

El ser humano, a menudo es culpable de pensar de manera subjetiva. 

Los tzitzit trabajan para mantener los mandamientos juntos como un todo orgánico. La herramienta que nos recuerda todos los mandamientos son los tzitzit con hilos color azul y blanco. 

El azul indica lo celestial, lo Divino, y el blanco indica lo terrenal, lo lógico. Solo cuando los dos están unidos puede el hombre tomar las decisiones adecuadas y vencer el subjetivismo inherente en su interior.

Los espías fueron culpables de ser demasiado “lógicos,” usando demasiado “blanco.” Por otro lado, el leñador fue culpable de usar demasiado “azul”. Si alguna de estas personas hubiera consultado con Moshé, todos los errores descritos en esta parashá podrían haberse evitado. 

Para la posteridad, se instruye al hombre a través de los tzitzit, a recordar todos los mandamientos y a fusionar lo lógico con lo que está más allá de la lógica, creando así una relación holística con Dios.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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