Algo para Pensar — Parashá Nasó (domingo, 1 junio 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos

¡Shavua Tov Lekulam!

Continuamos avanzando en el estudio de la Torá. Hoy damos inicio al análisis de Parashat Nasó. Esta es la 35.ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.

Porción de la Torá: Números 4:21-7:89

Nasó (“Hagan un censo”), es la porción más extensa de la Torá, comienza detallando las responsabilidades de los levitas. También describe las leyes de la mujer sospechosa de adulterio (sotah), el nazareo y la bendición sacerdotal. La porción termina enumerando las ofrendas que los jefes de tribu traen al Mishkán (Tabernáculo).

En esta Parasha leemos sobre las leyes de la sotá, una mujer de la que su esposo tiene sospechas y le advierte que no se aísle con un hombre en específico. Si dos personas testifican que ella violó la advertencia de su esposo y se aisló con ese hombre, entonces el esposo la llevaba al Bet HaMikdash, donde se le daba a beber aguas especiales. 

Si ella hubiera cometido el acto de adulterio, entonces las aguas la matarían haciendo que su cuerpo se hinche. Sin embargo, si es inocente, la Torá le otorga bendición a ella y a su descendencia.

Inmediatamente después de esta sección, la Torá procede a discutir las leyes de un nazir, una persona que hace un voto para abstenerse de vino y otros productos de uva. 

La  Guemará pregunta por qué la Torá eligió presentar estos dos temas uno al lado del otro, y explica: “Una persona que ve a una sotá en su desgracia se alejará del vino.” (cf. Sota 2a).

La Torá habla sobre el nazir inmediatamente después de su discusión sobre la sotá porque un hombre que presencia el espectáculo de una sotá en el Bet HaMikdash responderá asumiendo las restricciones de un nazir.

¿Por qué convertirse en nazareo es la reacción apropiada al presenciar el ritual de la sotá?

Las personas somos, por naturaleza, fácilmente impresionables Todo lo que una persona ve y escucha tiene el potencial de generar un fuerte impacto en su mente y carácter. Cuando una persona ve las aterradoras consecuencias del comportamiento adúltero de la sotá, puede sentirse inspirada a abstenerse de conductas pecaminosas.

Pero simultáneamente existe un segundo escenario. Viendo a una persona que ha cometido un pecado tan grave existe la probabilidad del adormecimiento de la sensibilidad hacia la gravedad de este tipo de pecado. 

Si hasta ese momento la persona nunca hubiera imaginado cometer un crimen tan terrible, cuando ve a alguien que efectivamente perpetró este tipo de acto, se acerca más a la esfera de lo posible. El pecado ya no parece tan distante o tabú; ya está dentro del rango que permite su consideración.

Entonces, ¿qué hace la persona para protegerse? 

Asumirá sobre sí mismo las restricciones del nezirut. Reconociendo que algo grande inició al pasar por alto un detalle, algo que consideró insignificante. Posiblemente la espiral descendente de la sotá pudo haber sido iniciada con un «trago social,» un encuentro casual mientras se tomaban una copa de vino. 

El vino nubla el intelecto de una persona y le hace decir y hacer cosas que nunca habría considerado decir o hacer antes de beber.

Una persona que ha visto a una sotá, una experiencia que, como mencioné, hace que su repulsión hacia tal conducta pecaminosa se erosione, debería por lo tanto, tomar precauciones para evitar caer en el mismo pozo en el que cayó la adúltera, y para lograr su objetivo opta por declararse nazir. 

Evidentemente, esta es una acción preventiva radical que revela cuán fuerte es la tentación experimentada.

Si presenciar el ritual de la sotá tiene tal efecto en una persona, si es probable que se insensibilice ante la gravedad del pecado tras ver a una adúltera humillada y luego castigada por su ofensa, entonces solo podemos imaginar el efecto insensibilizante que causa ver que el pecado ha sido legitimado e incluso glorificado. 

Hoy día, son muchos los programas de televisión y películas que presentan el adulterio como una opción válida para hombres y mujeres casados. A veces, incluso se presenta como algo a imitar. 

La exposición a este tipo de material tiene un profundo efecto en la mente de una persona: un comportamiento que de otro modo sería aborrecible e impensable ahora se convierte en algo a tomar en cuenta. Incluso si no conduce al pecado real, cambia la perspectiva de la persona, en particular hacia la institución del matrimonio. Ciertamente, reconociendo las consecuencias, nadie querrá que tales mensajes entren en su mente. 

Por lo tanto, ¿qué debemos hacer? Debemos evitar exponernos a nosotros mismos y a nuestros hijos/as, y hacer nuestro mejor esfuerzo para mantenernos sensibles ante la gravedad de semejante acto. Y es que, aunque usted no lo crea, la frecuencia con la que vemos algo, nos lleva a familiarizarnos haciendo que poco a poco se cauterice nuestra conciencia. 

Haz un compromiso consciente: filtra lo que consumes, protege tu sensibilidad moral y elige caminos que te acerquen a la virtud, tal como el nazir se aparta del vino para mantenerse firme. 

Reflexiona: ¿qué pequeños pasos puedes dar para blindar tu corazón y tu hogar contra las influencias que te hacen incapaz de detectar el mal que se acerca?


Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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