
Algo para Pensar- Parasha Ajarei Mot – Kedoshim (viernes, 9 mayo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shabbat Shalom Lekulam!
«No te echarás con varón como con mujer; es abominación.» (Levítico 18:22)
¿Recuerdas cuándo fue que el Tribunal Supremo de EUA legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo?
La legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo por parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos sucedió el 26 de junio de 2015, mediante la decisión del caso Obergefell v. Hodges.
A partir de esta decisión deberíamos preguntarnos porqué nunca se ha debatido la legalización de otros tipos de relaciones sexuales — actualmente ilegales — como por ejemplo el incesto o la pedofilia, y porqué se permite sin cuestionamientos una unión tan obvia como lo es el matrimonio heterosexual. Estas preguntas pueden parecer extrañas para unos y quizá absurdas para otros, no obstante, son preguntas válidas.
Examinarlas nos ayudará a comprender qué es lo que hay detrás del intenso debate en torno a una decisión del Tribunal Supremo que está a punto de cumplir diez años. Esto está vinculado a otros temas relacionados con el matrimonio, la sexualidad, la libertad religiosa y el papel que desempeña la religión en nuestra sociedad.
En la Mishná Jaguigá (2:1) encontramos varias directrices educativas relacionadas con temas esotéricos. La mishná enseña que algunos temas, como los secretos de «Maasé Bereshit» (la Creación), deben enseñarse sólo a una persona a la vez, mientras que otros temas metafísicos, como «Maasé Merkavá» (la visión del Carro Divino mencionada en el libro de Yejezkel), deben enseñarse sólo a un alumno sabio y con comprensión intuitiva.
La razón principal para estas normas es evitar malentendidos.
Cuando solo hay un alumno presente, este se verá obligado a escuchar atentamente cada palabra. No puede darse el lujo de quedarse dormido, escuchar solo la mitad de la lección y llegar a conclusiones erróneas.
Al comienzo de esta mishná se nos indica que los temas de «arayot» (relaciones sexuales prohibidas) no deben enseñarse a más de dos estudiantes a la vez. La explicación habitual para esta regla «liniente» (dos estudiantes en lugar de uno solo) es que ambos estudiantes se asegurarán de escuchar todo lo que se dice sobre sexualidad, siendo que la mayoría de los seres humanos están preocupados por el tema. Incluso cuando el maestro se dirige solo a uno de ellos, el otro también escuchará.
Sin embargo, tres estudiantes se consideran problemáticos, ya que los otros dos pueden iniciar una discusión entre ellos, sacar conclusiones erróneas y permitir lo prohibido, o viceversa.
Sin embargo, el rabino Maharsha Shmuel Eliezer Eidels (1555-1631) ofrece una interpretación diferente de las reglas relacionadas con la enseñanza de la sexualidad.**
Según él, estas reglas no se basan solo en la posibilidad de que los estudiantes lleguen a conclusiones halájicas erróneas, sino en que estos asuntos de las «arayot» también son totalmente misteriosos y pertenecen a la misma categoría que las esotéricas «Ma’aseh Bereshit» y «Ma’aseh Merkava».
¿Se ha percatado usted que NO existe ninguna explicación al porqué ciertas relaciones sexuales están prohibidas y otras permitidas?
El Maharsha pregunta, por ejemplo, porqué está prohibido casarse con su propia hermana. También cuestiona porqué a un hombre se le prohíbe casarse con la hermana de su esposa viva, pero sí se le permite casarse con la misma hermana después del fallecimiento de su esposa (cf. Vaikrá 18:9,18). Según la Torá, se permite casarse con más de una esposa, pero Rabenu Gershom (960-1028/40) lo prohibió alrededor del año 1000.
Afirmar que alguna de las relaciones prohibidas es porque son fundamentalmente «antiéticas» es insostenible, por la razón obvia: los hijos de Adán y Eva solo se casaron con sus hermanos y hermanas. En ninguna parte está escrito que esto estuviera prohibido. De hecho, fue la única manera que Dios consideró adecuada para propagar la especie humana.
De igual forma, vemos que Yaakov se casó con dos hermanas que aún vivían. Lo mismo ocurre con los padres de Moshe Rabenu. Según la Ley de la Torá, a Amram no se le permitía casarse con su tía Yocheved (cf. Vaikrá 18:12-13). Lo más notable es que estos matrimonios fueron los que sentaron las bases del pueblo judío.
Es por esta razón, dice el Maharsha, que se debe enseñar estos asuntos solo a dos alumnos a la vez, no a tres, para evitar intentos de explicaciones, ya que no las hay. Las leyes de la sexualidad son tan complejas — de hecho, son completamente incomprensibles — que dos estudiantes podrían empezar a discutir entre ellos mientras el maestro se concentra en el tercero. Los estudiantes podrían avanzar todo tipo de explicaciones, afirmando que han encontrado la “raison d’etre” del tema y sacar conclusiones erróneas.
La observación del Maharsha es de gran importancia. ¡Todas las discusiones sobre porqué ciertos matrimonios o relaciones sexuales están prohibidos están condenadas al fracaso! Ningún razonamiento humano puede explicarlos de manera consistente.
Por lo tanto, tengo la impresión que los pensadores religiosos deberían abstenerse de dar razones absolutas para estas prohibiciones. Esto es algo contraproducente y peligroso. No hay razón OBJETIVA por la cual la homosexualidad y el incesto estén prohibidos. Desde el punto de vista religioso, estas prohibiciones son de origen celestial, al igual que lo son «Ma’aseh Bereshit» y «Ma’aseh Merkava».
Parece ser que estamos en territorio dónde rigen criterios metafísicos que solo Dios conoce.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas
** Maharsha, Chiddushei Aggadah on Chagigah 11b




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