
Algo para Pensar — Parasha Acharei Mot-Kedoshim — (domingo, 4 mayo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
Hoy damos inicio al estudio de parashá Ajarei Mot-Kedoshim. Esta son la 29ª y 30ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual de lectura de la Torá.
Porción: Levítico 16:1-20:27
Ajarei Mot 16:1-18:30: (“Después de la muerte”) comienza describiendo el servicio ritual de Yom Kipur, el Día de la Expiación. Luego detalla las prohibiciones de ofrecer sacrificios fuera del Mishkán (Tabernáculo) y de comer sangre animal, y termina con una lista de relaciones sexuales prohibidas.
Kedoshim 19:1-20:27 (“Santo”) comienza instruyendo a los israelitas a ser santos. Detalla docenas de leyes que regulan todos los aspectos de la vida, incluyendo la observancia del Shabat, amar al prójimo y dejar porciones de un campo para los pobres. Termina detallando castigos para ciertos tipos de idolatría y conducta sexual inapropiada.
«Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto.» (Levítico 16:22)
Quizá la has leído, o probablemente escuchado hablar de ella. Nos referimos a la novela judía holandesa titulada «De Soete Bazinne»**(La dulce señorita).
En esta se narra una de las famosas batallas entre las armadas holandesa e inglesa del siglo XVII. La cuestión en juego era a quién pertenecía el Mar del Norte, ¿a los holandeses o a los ingleses?
La flota inglesa acababa de destruir un buque mercante holandés, y un niño a bordo se ahogó. Jan Seghers, amigo del niño — mayor que él — a partir de esta tragedia, sufrió una perturbación mental, demandando a Dios por no haber salvado a su inocente amigo.
Al oír esto, el fanático pastor de la comunidad cristiana de Ámsterdam se enfureció tanto que inició un motín e insistió en que el ayuntamiento de Ámsterdam expulsara del pueblo a este hombre con problemas mentales, al cual él consideraba estar poseído por el diablo.
El alguacil de Ámsterdam, la máxima autoridad judicial de la ciudad, no sabía qué hacer. Fue entonces cuando decidió pedir consejo al líder de la comunidad judía, el Dr. Chaim Toldeche, un judío piadoso y sabio; éste le indicó cómo ayudar a esta persona traumatizada.
Para total sorpresa del alguacil, Toldeche sugirió que el caso judicial contra Dios debía seguir adelante. Argumentó que la afirmación de Segher era cierta. Después de todo, Dios, al igual que los humanos, debe rendir cuentas por sus actos.
El alguacil, consternado, no podía creer lo que oía y le preguntó al médico dónde debía celebrarse el juicio. Con total seriedad y sin pestañear, el médico sugirió que se llevara a cabo ante el Tribunal Rabínico de Ámsterdam.
Después de recuperar la compostura, el alguacil rechazó la sugerencia con el argumento de que la población cristiana de Amsterdam se enfurecería tanto con la idea de que Dios fuera juzgado en el tribunal rabínico, que ello daría paso a un pogromo contra los judíos sin dejar ni un solo judío con vida.
Aunque en la Biblia no encontramos un juicio real contra Dios, no es raro que Dios tenga que rendir cuentas por su comportamiento en tiempos de desastre. A lo largo de la historia, sabido es, que esto forma parte de la normativa en la tradición judía.
El primer hombre que se atrevió a desafiar a Dios por planear injusticias contra los humanos fue Abraham. Después que Dios le informó que planeaba destruir a los habitantes de Sodoma debido a su maldad, Abraham protestó:
«Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? (Génesis 18:23-25).
En este punto, se produce la discusión más escandalosa en toda la literatura humana. Abraham pregunta: ¿Y qué hay de cuarenta y cinco justos? Al no obtener respuesta, Abraham insiste: ¿Y qué hay de treinta? ¿Veinte? ¿O incluso diez justos? La impertinencia e insistencia de Abraham no tiene precedentes.
Dios no pierde la paciencia, toma todo con calma, como si se tratara de una conversación normal entre dos amigos. Al final, «Dios se fue cuando terminó de hablar con Abraham, y Abraham regresó a su lugar,» como si nada hubiera sucedido.
Pero, ¿en realidad nada sucedió? De esto continuaremos hablando mañana.
Esto es, Algo para Pensar (drigs. CEJSPR)
NOTAS
**»De Soete Bazinne» (La dulce señorita) es una novela holandesa escrita por Maurits Wertheim, publicada en 1958 por Elsevier. La novela se ambienta en una de las batallas más famosas entre las armadas holandesa e inglesa del siglo XVII, centrándose específicamente en la cuestión del control del Mar del Norte. La historia trata sobre un trágico suceso en el que un niño se ahoga durante un conflicto naval, lo que lleva a un hombre con problemas mentales a demandar a Dios por no haber intervenido. Este elemento argumental se entrelaza con las interacciones entre la comunidad judía y la sociedad en general en Ámsterdam durante ese período.
La narración refleja un tema más amplio dentro de la tradición judía, donde cuestionar las acciones de Dios es visto como un acto legítimo e incluso sagrado, enfatizando la igualdad moral entre los humanos y Dios.




Deja un comentario