
Algo para Pensar — Parasha Tazria-Metzora (jueves, 1 mayo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!»Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué estamos aquí hasta que muramos?» (2 Reyes 7:3).
La haftará** de Metzorá continúa en el capítulo siete del segundo libro de los Reyes (preste atención a que el capítulo seis se omite en las lecturas proféticas públicas) comenzando con la historia de cuatro leprosos a las afueras de la ciudad.
Al parecer, se libra una encarnizada guerra entre Israel y Aram, además de una hambruna rampante en Israel, tan aguda que las madres se comen a sus propios hijos.
Gracias a la intervención de Eliseo, la hambruna cesa; los cuatro leprosos anuncian la feliz noticia de que el campamento arameo ha sido evacuado milagrosamente, el ejército arameo ha sido derrotado e Israel ha salido victorioso.
Esta lectura profética concluye describiendo la muerte del principal cortesano del rey de Israel: este es pisoteado por las hordas de israelitas que se apresuran a saquear el campamento arameo.
Al parecer, éste fue castigado por haber cuestionado cínicamente la profecía de Eliseo sobre el fin de la hambruna y el éxito de Israel.Al leer este par de haftarot surgen varias preguntas que nos colocan en el territorio de lo sorpresivo.
¿Recuerdan que la primera lectura concluyó con un general arameo agradecido, convencido de que el Dios de Israel es el único Dios verdadero del mundo?
¿Qué lo llevó, en tan solo un capítulo — en el segundo libro de los Reyes –, a declarar la guerra contra las mismas personas responsables de la curación de su lepra? ¿Qué relevancia tiene para el tema de la lepra la narración inicial donde Eliseo alimenta a los pobres y el relato final del pisoteo del cortesano israelita?
Creo que es posible descubrir una clave en nuestra búsqueda de comprensión leyendo el final del quinto capítulo, así como el sexto capítulo del segundo libro de los Reyes (eliminado de las lecturas públicas de la haftará; las que incluyen sólo los comienzos de los capítulos cinco y siete), y tomando en cuenta la identificación que hace Rashi de los cuatro leprosos de las buenas nuevas como siendo estos Giezi y sus tres hijos (cf. 7:3).
¿Quién era Giezi? El segundo libro de Reyes registra (en el pasaje no leído públicamente) que, después que Eliseo se negara a aceptar cualquier regalo de Naamán por haber efectuado su curación, Giezi, «el joven [mensajero] de Eliseo, hombre de Dios», corrió tras el general arameo, alegando haber sido enviado por su señor Eliseo. Pidió un «kikar» de plata y dos mudas de ropa para dos profetas en formación (el «kollel» de Eliseo, por así decirlo).
Naamán accedió de inmediato, dándole generosamente dos «kikars» de plata, además de las vestimentas. Cuando Eliseo descubrió lo que había hecho su factótum, lo castigó: «La lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus hijos para siempre» (5:27). Lo siguiente que sabemos es que Israel sufre una grave hambruna y que está asediado por los ejércitos de Siria.
Al parecer, Naamán — al igual que Dios — se había tornado en contra de Israel. La pregunta inevitable es: ¿Qué causó este repentino y violento malestar?
Esta historia continuará …
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas
** La Haftará (en hebreo הפטרה, «separación», «despedida») es una lectura de los profetas (Nevi’im) del Tanaj, la Biblia hebrea que se lee públicamente en la sinagoga como parte de la práctica religiosa judía. Se lee después de la lectura de la Torá en cada Shabat. Tiene el propósito de completar la lectura de la Torá, proporcionando una reflexión o un análisis sobre el tema de la parashá (sección de la Torá) que se acaba de leer. También sirve para profundizar en la comprensión de la Torá y conectarla con la historia y la profecía, complementando el mensaje principal de la parashá.




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