
Algo para Pensar— Parasha Shemini (domingo, 20 abril 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
Hoy es el último día de la Fiesta de los Panes sin Levadura y también es el inicio de la semana cuando estudiaremos Parasha Shemini. Esta es la 26ª porción semanal de la Torá en el ciclo anual de lectura de la Torá.
Porción: Levítico 9:1-11:47 Shemini se traduce al español como “Octavo.”
Inicia con la consagración del Mishkan (Tabernáculo). Dos de los hijos de Aarón son consumidos por un fuego enviado por Dios cuando intentan ofrecer un “fuego extraño.” Dios describe los animales, aves y peces que son permitidos y prohibidos para el consumo, así como algunas leyes de pureza ritual.
«En el día octavo (הַשְּׁמִינִי), Moisés llamó a Aarón y a sus hijos, y a los ancianos de Israel; y dijo a Aarón: Toma de la vacada un becerro para expiación, y un carnero para holocausto, sin defecto, y ofrécelos delante de El Eterno.» (Levítico 9:1-2).
La Parashá Sheminí habla de las numerosas ofrendas de animales que se llevaron a cabo el octavo y último día de la inauguración del Mishkán. El Midrash toma nota del hecho de que Dios requirió la ofrenda de diferentes tipos de animales, y comenta que los “Benei Israel” tuvieron que expiar el “pecado del principio” y el “pecado del fin.”
En este día, los “Benei Israel” llevaron ofrendas de cabras, para expiar la venta de Yosef, la cual ocultaron sus hermanos mojando su túnica en sangre de cabra, y también ofrecieron un becerro, para expiar el pecado más reciente del becerro de oro.
Los rituales de este día sirvieron para obtener la expiación tanto del antiguo pecado de la venta de Yosef, como del pecado que la nación acababa de cometer — adoración al becerro de oro.
De repente, muchos rabinos se preguntaron porqué se les pidió a los “Benei Israel” que expíen el pecado de sus antepasados por vender a su hermano Yosef. El incidente del becerro de oro ocurrió hacía muy poco tiempo, y es comprensible que exigieran expiación por ese error. Pero la venta de Yosef ya era historia antigua; había ocurrido muchos muchos años antes.
¿Por qué Dios exigió en ese momento que el pueblo trajera una ofrenda para expiar este pecado?
La Torá dice explícitamente que la animosidad de los hermanos hacia Yosef surgió por causa de los celos. Yaakov le había dado a Yosef una túnica especial, distinguiéndolo con un estatus excepcional, y ellos sintieron envidia.
Ahora, frente a la institución del Mishkán existe el potencial para que este mismo problema surja una vez más.
En el Mishkán había un Kohen Gadol (Sumo Sacerdote) y kohanim (sacerdotes) a quienes se les otorgaban vestimentas especiales y el privilegio único de realizar la Avodá (servicio ritual). Una vez más surgió la preocupación de que el resto de la nación se sintiera menospreciada y abrigara sentimientos de celos hacia los kohanim.
En el Sefer BaMidbar, leemos acerca de Coré y sus seguidores, quienes estaban enojados por la designación de Aarón y sus hijos y lucharon por el derecho a realizar la Avodá como kohanim.
Por eso, en ese día, cuando el Mishkan comenzó a funcionar a pleno vapor, Dios exigió que los «Benei Israel» expiaran una vez más el pecado de la venta de Yosef, para recordarles que no tuvieran envidia de aquellos que habían sido designados para un rol o función específica.
En una orquesta, es un error decir que un instrumento es más importante que otro; el violinista es tan importante como el pianista, y cada uno es tan importante como el trompetista. Incluso el músico que golpea el triángulo de metal tan sólo cuatro veces durante un concierto no es menos importante que los demás músicos. Cada uno tiene un rol específico que cumplir en la vida, y su rol no es menos importante que el de los demás.
No debió haber razón para que los hermanos sintieran envidia de Yosef, y no había razón para que un miembro de una tribu diferente sintiera celos de los kohanim. Dios asignó diferentes roles a diferentes personas, pero esto no significa que un individuo sea menos o más importante que el que está a su lado.
¿Quién es más importante, el «plomero» o el «electricista»?
Por supuesto que ambos son importantes. Si una persona tiene un problema con las tuberías, entonces, bajo estas circunstancias el plomero es más importante ese día; si luego enfrenta un desperfecto eléctrico, entonces ese día se necesita con más urgencia al electricista. Lo mismo puede decirse del cartero y del mecánico. O sea, que el grado de importancia queda determinado por el nivel de necesidad.
Ningún trabajo es más importante que otro; todos somos «músicos» que tocamos juntos, cada uno cumpliendo su papel en una «orquesta».
¿Dónde estriba «el problema»? Las tensiones surgen cuando una ó más personas desean ser los protagonistas del suceso de forma recurrente o permanente.
Este asunto adquiere particular importancia cuando hablamos, por ejemplo, de las relaciones en el matrimonio. A menudo surgen tensiones entre marido y mujer cuando una de las partes no reconoce el papel o función del otro/a. Cuando uno de los cónyuges siente que el otro intenta desempeñar su papel, se siente amenazado/a y resentido/a.
El feminismo enfatiza que los hombres y las mujeres tienen que ser perfectamente iguales; no se debe asignar ningún papel sólo a los hombres y tampoco a las mujeres. Por otro lado está el machismo, haciendo de la mujer un mero instrumento de servicio.
Pero la Torá nos enseña que a diferentes personas se les asignan diferentes papeles, ambos de igual importancia, como componentes indispensables de la gran orquesta de Dios en este mundo.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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