
Algo para Pensar — Parasha Tzav (domingo, 6 abril de 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!Esta semana estaremos estudiando Parashat Tzav. Esta es la porción semanal número 25 de la Torá en el ciclo anual judío de lectura de la Torá.
Porción de la Torá: Levítico 6:1- 8:36
En Tzav (“Mando”), Dios le cuenta a Moisés acerca de los sacrificios a realizarse en el Mishkán (Tabernáculo), incluida una ofrenda de comida traída por el Sumo Sacerdote, ofrendas por la culpa y ofrendas de agradecimiento. Moisés inicia a Aarón y a sus hijos para el servicio sacerdotal en el Mishkán.
«Y el fuego encendido sobre el altar no se apagará, sino que el sacerdote pondrá en él leña cada mañana, y acomodará el holocausto sobre él, y quemará sobre él las grosuras de los sacrificios de paz. El fuego arderá continuamente en el altar; no se apagará.» (Levítico 6:12-13)
En Parasha Tzav (Levítico 6:13) la Torá afirma que el fuego en el Altar del Beit HaMikdash ardería constantemente, sin interrupción. Los rabinos nos cuentan que de vez en cuando llovía sobre el Altar, el cual por estar ubicado al aire libre, en el patio del Tabernáculo, quedaba expuesto y la lluvia podía apagarlo, pero milagrosamente el fuego seguía ardiendo.
¿Qué lección podemos aprender de este milagro?
Si Dios hubiera querido asegurarse que el fuego no se extinguiera, podía lograrlo haciendo que nunca lloviera sobre este lugar. Entonces, ¿por qué en lugar de impedir la lluvia decidió hacerlo haciendo que el fuego continuara ardiendo BAJO la lluvia?
Una respuesta a esta pregunta es de gran valor práctico para nosotros. El fuego en la Mizbe’ah (altar) simboliza el fuego del entusiasmo y la excitación dentro de todos y cada uno de los judíos que nos motiva a servir a Dios y cumplir con las mitzvot.
Hay una chispa dentro de cada uno de nosotros/as que nos inspira a actuar como debemos. Pero hay quienes intentan apagar esa llama, apagar el fuego del entusiasmo y la inspiración que llevamos en nuestro interior.
Con frecuencia sucede que una persona desea comenzar a asistir a clases de Torá, hasta que un amigo le comenta: «¿Por qué estás perdiendo el tiempo?», o «Sólo están tratando de adoctrinar.» O una mujer puede decidir comenzar a vestirse modestamente, y de repente escucha a una amiga burlándose de ella diciéndole lo monótona y aburrida que se ve.
Estos comentarios son la «lluvia» que cae y trata de apagar la llama espiritual.
Por lo tanto, la Torá nos dice que no podemos permitir que la lluvia apague la llama sobre el Altar. Nosotros nunca debemos permitir que los cínicos y los detractores pongan freno a nuestra inspiración y ambición espiritual. La mayoría de las veces, los insolentes hacen estos comentarios despectivos porque no pueden soportar ver que otros logren más que ellos.
Sabemos que es mucho más fácil destruir que construir, y por eso, en lugar de construirse a sí mismos, intentan avivar sus egos destruyendo a los demás. En general, una vez que estos descarados han hecho sus comentarios vuelven a sus propios asuntos y olvidan lo que han dicho. Pero, hay momentos cuando quienes los escuchan no logran hacer lo mismo y seguir adelante.
En la calle dicen: «las cosas se cogen dependiendo de quién vengan.»
Así que, algunos comentarios los escucharemos, y otros, encontrarán que nuestros oídos son sordos…
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
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