
Algo para Pensar— Parasha Pekudei (viernes, 28 marzo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shabbat Shalom,Lekulam!
“Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de El Eterno llenó el tabernáculo” (Éxodo 40:34).
Continuamos analizando lo sucedido cuando finalmente El Eterno se manifestó en el Tabernáculo. Lo que allí sucedió, representa la experiencia donde el gran misterio de toda existencia se convierte en la nada absoluta una vez que la presencia de Dios irrumpe.
Es esta «nada» la que genera nuestra incapacidad para comprender el bien y el mal y todas las demás paradojas que enfrentamos a diario. Esto es el resultado de la interacción entre la existencia absoluta de Dios por un lado y de la nada por otro, convirtiéndose a su vez en lo que es para nosotros la realidad en la que vivimos.
Como tales, siguen siendo incomprensibles; reflejando el choque entre la «existencia» absoluta de Dios más allá del tiempo y el espacio versus nuestra existencia finita.
Sólo cuando la existencia absoluta de Dios abandona el Tabernáculo y la Gloria de Dios es «levantada sobre el Mishkán», cuando Moisés «vino a existir» y entonces pudo entrar.
El hecho de que Dios pudiera retirar Su existencia absoluta para dejar espacio al mundo en toda su «no existencia» es uno de los grandes misterios con los que se enfrentaron los sabios de la Cabalá.
A falta de una mejor explicación, llamaron a esto «tzitzum», «la retirada o recogimiento de Dios.» Pero esto no es otra cosa más que la admisión de no poder explicar esta paradoja última en la que se funda toda la existencia y la nada.
¿Cómo, después de todo, podría Dios retirarse? Esta retirada es en sí misma el pináculo de lo paradójico.
Pero también es la base del porqué la tradición judía ve a Dios como algo muy cercano y del por qué podemos establecer contacto con Dios. Es precisamente su existencia infinita la que hace posible que Dios entre en contacto con nosotros y sea el Motor de toda la historia humana.
Una forma de entender esto es que estando Dios más allá del tiempo y el espacio, no hay límites para Él. Como tal, Él es capaz de hacer cualquier cosa, incluso entrar en el espacio y el tiempo y estar cerca de nosotros. Que esta explicación no está exenta de problemas queda bien representado por la pregunta de:
¿¡Puede Dios declararse a sí mismo fuera de la existencia!? Y si lo hiciera, ¿qué sucedería?
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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