
Algo para Pensar — Parasha Vayakhel(viernes, 21 marzo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shabbat Shalom Lekulam!
“Y trajeron el tabernáculo a Moisés, el tabernáculo y todos sus utensilios; sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas, sus basas…” (Éxodo 39:33).
Para el lector casual, los nombres con los que se denominan las cincuenta y cuatro parashiot (secciones) del ciclo anual de lectura de la Torá podrían parecer bastante incidentales: una parashá casi siempre recibe su nombre de la primera palabra o frase distintiva que aparece en su texto.
Sin embargo, la enseñanza jasídica, la cual considera que cada evento y fenómeno está determinado por la providencia divina, rechaza el concepto mismo de lo “incidental.” Además, el nombre de un objeto en la Lengua Sagrada constituye su alma y esencia; por lo tanto, entendemos que no hay nada incidental en el nombre de una sección de la Torá.Lo mismo sucede con las parashiot finales del libro del Éxodo: “Vayak’hel” (Éxodo 35:1-38:20) y “Pekudei” (Éxodo 38:21-40-38).
Lo interesante, sin embargo, es que los nombres de estas dos “parashiot”, que aparecen una después de la otra en la Torá, y en ciertos años incluso se unen para formar una sola lectura, expresan dos ideas opuestas.
El nombre “Vayak’hel,” está relacionado con la palabra hebrea que significa “comunidad,” evoca el concepto de colectividad, mientras que “Pekudei”, “ser contado,” evoca la importancia del individuo como unidad.
De modo que estas dos “parashiot” expresan el conflicto, la interacción y la paradoja de dos características del alma humana: a) nuestra necesidad y deseo de unirnos en una identidad comunitaria; y b) nuestra necesidad y deseo de una identidad individual distinta y única a la de nuestros semejantes.
Vayak’hel comienza relatando cómo Moisés reunió al pueblo de Israel para instruirles sobre la observancia del Shabat y la construcción del Tabernáculo; este acto de asamblea da su nombre a la parashá (vayak’hel significa «y reunió» y es una forma de la palabra «kahal», «congregación»).
Pero el resto de la parashá está lleno de detalles sobre la construcción del Tabernáculo.
Cada una de las docenas de componentes del Tabernáculo se enumera y describe individualmente: las cubiertas del techo, los paneles de las paredes, los zócalos de los cimientos, los pilares, los tirantes, los soportes y las cortinas; el arca, la mesa, la menorá, los dos altares y hasta el lavabo y su pedestal. Se nos dan las dimensiones exactas de cada uno de estos componentes, los materiales con los que fueron fabricados y los detalles de su diseño.
Pekudei significa «cuentas» y la parashá comienza con la afirmación: «Estas son las cuentas del Tabernáculo…» La raíz etimológica «pakod» significa contar, recordar y nombrar, expresando la idea de desglose, de atención particular al detalle.
Pero mientras que «Pekudei» también incluye detalles de la construcción del Tabernáculo (específicamente, los de las vestiduras sacerdotales), una parte importante de la «parashá» está dedicada al ensamblaje del Tabernáculo.
En «Pekudei,» la Torá relata cómo los componentes enumerados y descritos en «Vayak’hel» fueron ensamblados para formar el Tabernáculo, y cómo la presencia divina llegó a habitar en la estructura una vez completada.
En otras palabras, la parashá de Vayak’hel aborda las naturalezas individuales de las partes del Tabernáculo, mientras que la parashá de Pekudei describe cómo se combinan para formar la estructura mayor: ¡todo lo contrario a lo que significa el nombre de cada parashá!
He aquí la reconciliación y armonización de los opuestos, entiéndase el aspecto individual y el comunitario.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CESJPR)




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