
Algo para Pensar — Parasha Ki Tisa Primera Parte (Shabbat, 15 marzo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shabbat Shalom Lekulam!
Asi dice en Talmud, Shabbat 146a:
“En el Sinaí, todos teníamos el estatus de “gerim” (conversos) que somos como niños recién nacidos, libres de todas las manchas del pasado.”
Allí, al pie de la montaña, todos fuimos “tzadikim,” individuos perfectamente justos. Entonces, vino la estrepitosa caída provocada por la construcción del Becerro de Oro.
Con el pecado del Becerro de Oro perdimos la pureza y la perfección que caracterizaron nuestros primeros cuarenta días como nación. De hecho, el pecado del Becerro de Oro es el prototipo de todas las corrupciones y fallas posteriores. En toda nuestra historia, afirma el Talmud, “no hay desgracia que no tenga algo del pecado del Becerro de Oro.”
Luego, en Yom Kipur, alcanzamos el estatus de “baalei teshuvá.” Un “baal teshuvá” (alguien que ha retornado) es una persona que se recupera de sus errores pasados, aprovechando el impulso de su descenso para impulsarse a alturas aún mayores; es una persona que aprende a canalizar la frustración y el dolor por causa de su compromiso con el propósito de su vida.
En Yom Kipur, la ruptura del Becerro de Oro fue enaltecida como la esencia de un vínculo renovado e intensificado entre Dios y Su pueblo: la conexión única lograda por el “baal teshuvá.”Pero, ¿un «tzaddik» y un «baal teshuvá» son sinónimos?
No, no son sinónimos. El «tzaddik» y el «baal teshuvá» son dos individuos diferentes: los logros de uno son anatema para el otro, las fortalezas de uno son las debilidades del otro, donde uno es inmune, el otro es vulnerable.
El curso de un «tzadik» es recto y verdadero, mientras que el «baal teshuvá» está atormentado por el pasado y es incierto en cuanto al futuro. La vida del «tzadik» es una extensión pura de inmaculada virtud donde no hay deseos por alcanzar logros. La vida del «tzadik» «no es una vida carnal sino una vida espiritual, que consiste enteramente en fe, asombro y amor a Dios, mientras que la del «baal teshuvá» es una de luchas incesantes con lo material.»
¿Quién está calificado para construir un Santuario para Dios en el que se utilizarán materiales terrenales? ¿El «tzadik», que está por encima de los enredos de este mundo material y tiene la visión más pura de su potencial espiritual? ¿O el «baal teshuvá,» que habiendo estado allí y regresado, tiene conocimiento íntimo del mundo material y está mejor equipado para desarrollarlo con un fin u objetivo divino?
¿Y qué pasa con una persona que no es ni «tzadik» ni «baal teshuvá», el individuo que todavía está atormentado por sus fracasos y deficiencias, que todavía vive aprisionado por las trampas de un yo y un mundo frívolo? ¿Tiene tal individuo algún papel en el refinamiento y desarrollo de la existencia de un hogar material para Dios?
He aquí el valor y significado más profundo de las tres opiniones citadas anteriormente.
Pendiente a nuestra segunda edición para este Shabbat.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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