
Algo para Pensar— Parasha Tetzaveh (miércoles, 5 marzo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“Y mandarás (וְאַתָּה תְּצַוֶּה) a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas.” (Éxodo 27:20)
¿Presenta Moisés en su actitud para con el pueblo israelita las características de un comportamiento afectivo ambivalente?
Si hemos de hablar la verdad, tenemos que admitir que Moisés no era el tipo de hombre con quien era fácil llevarse bien o agradarle. Generalmente es difícil desarrollar una relación cordial con un perfeccionista, y mucho menos con el profeta más grande que jamás haya existido. Es igualmente cierto que los israelitas no tenían cualidades que animaran a otras personas a ser bondadosos con ellos. Eran un grupo de impetuosos, quejosos y repulsivos.
Moisés les abrió los horizontes del Cielo, y ellos se concentraron sólo en sus necesidades triviales y deseos mezquinos. Les ofreció una vida de «kedusha», santidad, y se quejaron porque no tenían cebollas, ajos y pepinos. Ofreció libertad y ellos se quejaron porque tenían sed. Señaló las alturas del espíritu y ellos se quejaron porque extrañaban las ollas de carne de Egipto. ¡Qué contraste!
Además, eran desagradecidos, tercos, lentos para aprender y de visión estrecha. Pero, Moisés los amaba lo suficiente como para arriesgarlo y sacrificarlo todo por ellos, pero en realidad no les caían bien. Como resultado, se mostraba impaciente con ellos, intolerante, enojado y generalmente de mal humor.
Toda posible interpretación de estas tres órdenes dadas a Moisés, debe tener como marco de referencia esta desastrosa escena que está experimentando el Caudillo.
Por lo tanto, las mitzvot de esta sección debieron haber desconcertado, confundido e incluso escandalizado a Moisés. Posiblemente pensó: ¿Qué es todo este asunto del aceite para la menorá? Si sus corazones están oscuros y sus ojos vendados, ¿quién necesita el candelabro? ¿De qué sirve encender velas si la gente está totalmente insensible?
¿Quién necesita a los “kohanim”? ¿Quién los quiere? ¿Qué bien harán, especialmente después de que el líder de todos ellos, mi hermano, Aarón, ha fracasado tan miserablemente permitiendo que el pueblo fabricara un becerro de oro al posponer y postergar en lugar de protestar vigorosamente?
Y toda esta pompa y ceremonia de la “bigdei kehuna,” las vestimentas sacerdotales, la ropa y las joyas, deben haber dejado a Moisés frío y sardónicamente asombrado. Este es el hombre que, completamente solo, subió a la cima de la montaña y talló los Diez Mandamientos con sus propias manos en piedra fría, sin orquestas, sin relaciones públicas, sin uniformes, incluso sin comida. ¡Y ahora ve este infantil entusiasmo por cosas que sólo atraen a los ojos! Ciertamente, Moisés tenía que estar cólerico e iracundo. ¡Nada de esto había sucedido con él o para él!
Así que el mandato de Dios llega como respuesta, diciéndole:
«¡Tú!” ¡Muévete a hacer lo que te he dicho!
¿Puedes imaginar cuán difícil fue la tarea de Moisés? Un dia parece que Dios es su mejor amigo y al dia siguiente su peor enemigo.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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