Algo para Pensar— Parasha Tetzaveh (martes, 4 marzo 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos 


¡Shalom, Shalom Lekulam!


“Y mandarás (וְאַתָּה תְּצַוֶּה) alos hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas.” (Éxodo 27:20)


Como hemos visto en días recientes, Parasha Tetzaveh es inusual en el sentido de que es la única en todo el libro del Éxodo en la que NO se menciona el nombre de Moisés. Lo que es menos conocido, pero igualmente intrigante, es la sucesión del pronombre singular en segunda persona, “ata”, “tú”, que aparece al comienzo de la lectura. 


Tres veces en los primeros cinco versículos, Dios se dirige a Moisés con la palabra “ata”, “tú.”  Así, “ve’ata tetzaveh”, “y ordenarás” a los hijos de Israel que te traigan aceite de oliva, “ve’ata hakreiv”, “y acercarás” a Aarón y a sus hijos los sacerdotes al servicio del Señor, “ve’ata tedaber”, “y hablarás” a todos los de corazón sabio que hagan las vestimentas de los sacerdotes.

Esta peculiaridad ya había sido planteada por algunos comentaristas, como Ramban y Seforno. También el Zohar está consciente de ésta extraña repetición, sosteniendo que representa “un misterio supremo.” 


¿Habrá alguna posibilidad de comprender lo que está sucediendo en estos versos?


Mi sugerencia es que los tres casos han de enseñarle a Moisés, de una manera u otra, la lección de paciencia, tolerancia, serenidad.
Procedo a compartir una hipótesis que considero sorprendente, al menos cuando la descubrí me sorprendió y me asombró: ¡Los israelitas, no les caían bien a Moisés!

Con esto no quiero decir que le faltara “ahavat Yisrael,” el amor a Israel, aunque seguramente sus enemigos, críticos y detractores lo acusaron de ello. Por supuesto que amaba a Am Israel, más que nadie que jamás haya vivido. 


Recordemos que Moisés ha sido el único ser humano en la historia a quien Dios le ofreció que en su nombre abandonaría a los hijos de Israel y levantaría un nuevo pueblo de sus lomos, los de Moisés, y que este pueblo sería el Pueblo elegido, descendiente de Abraham, Isaac, Jacob, y por supuesto, Moisés. 


Pero Moisés se negó. Se negó a aceptar esta asombrosa oportunidad. No sólo esto, sino que en su negativa demostró cuán ofendido se sintió por el ofrecimiento, y volviéndose a Dios le dijo: “Perdona a este pueblo, y si no, bórrame de tu libro” (Éxodo 32:32). Amaba tanto a los israelitas que por ellos estaba dispuesto a sacrificar su vida, su destino y hasta su propia eternidad.


Pero, a Moisés había algo que le incomodaba. Con esto quiero decir que no los encontraba agradables, no se sentía cómodo con ellos, no disfrutaba de su presencia, les tenía poco respeto, no deseaba impresionarlos, no buscaba su aprobación y no había reciprocidad entre ellos.

¿Estaremos frente a un caso de ambivalencia afectiva**


Esta historia continuará en nuestra próxima reflexión…
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

Notas

**En psicología, la relación amor-odio es un estado emocional en el que se experimentan sentimientos de amor y odio hacia la misma persona de forma simultánea o alternada. A este estado se le conoce como ambivalencia afectiva.

Deja un comentario

Trending