Algo para Pensar- Parasha Yitro (martes, 11 febrero 2025) Tiempo de lectura: 4 minutos


¡Shalom, Shalom Lekulam!


“Y Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó, y lo besó; y se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y vinieron a la tienda. Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que El Eterno había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel, y cómo los había librado El Eterno.” (Éxodo 18:7-8)


¡Me imagino que cualquier idea que tuviera Yitro en relación a la conducta de Moisés se desplomará mientras van conversando en el interior y privacidad de la tienda de Moisés! 

Cuando Moisés recibe el mensaje, sorprendentemente NO actúa como un conquistador triunfante, arrogante y egocéntrico. Más bien, corre hacia Yitró, se inclina ante él, lo besa, lo saluda y lo lleva a su propia tienda. Allí le cuenta la historia de todo lo que había sucedido desde la última vez que se vieron: “Y Moisés contó a su suegro todo lo que Dios había hecho con Faraón y con Egipto” (Éxodo 18:8). 

¡Yitró debe estar anonadado! Moisés no se regocija por lo que le había hecho a Faraón como resultado de su mente superior, su habilidad militar, su astucia y su sabiduría. Le cuenta, más bien, lo que Dios hizo con Faraón y Egipto, “al odotYisrael”, “¡por amor a Israel!”. 

Moisés NO dice: “Dios ha hecho esto para validar mis palabras,” si no por causa de Israel. ¡Es inevitable pensar en el nivel de consciencia de Moisés! ¡Él está bien consciente que NO es el protagonista de esta historia! 

¡Qué sacudida debe haber causado cualquier tipo de prejuicios presentes en la mente de Yitró! Cuando él llegó, fue porque oyó todo lo que Dios había hecho “leMoshe uleYisrael,” “por Moisés e Israel.”

Los informes que le habían llegado no solo se referían a Israel, sino principalmente a los grandes éxitos y triunfos de su líder Moisés (cf. Éxodo 18:1). Y ahora, cuando es Moisés mismo quien le está contando la historia, ¡el nombre de Moisés no se menciona! Solo se dice “al odot Yisrael,” “por el bien de Israel.” 

Y entonces fue cuando Yitró se dio cuenta de lo terriblemente equivocado que estaba: este hombre no es arrogante, sino que es un ser humano genuino, un profundo “anav”; está frente a alguien que vive en la frontera, alguien con cualidades maravillosas, ¡casi sobrehumanas! Este es un hombre que posee grandeza, calidez, un carácter dorado. ¡Qué afortunado soy de ser su suegro!, pensó.  

Yitró estaba tan sobrecogido por la emoción, tan delirantemente feliz por descubrir su error, que “vayihad Yitró.”  Yitró estaba emocionado; se le empezó a poner la piel de gallina y un escalofrío le recorrió la espina dorsal, ¡porque ahora se encontraba cara a cara con el individuo más grande que jamás había conocido en toda su vida! Este es el punto culminante en la vida de Yitró: el descubrimiento de que había una grandeza tan descomunal en un hombre que era cercano a él y en quien nunca la había detectado en semejante grado.

¡Qué persona tan notable fue Moisés! Tenía una falta total de conciencia de sí mismo. Ni siquiera actuó “modestamente”, diciéndole a Yitró “en realidad yo no hice nada.” Más bien, simplemente “se olvidó” de sí mismo y del papel que desempeñó. 

Sólo alguien que poseyera este tipo de carácter, esta absoluta falta de conciencia de sí mismo, podría escribir de sí mismo las palabras dichas por el Señor“veha’ish Moshe anav me’od”, “El hombre Moisés era muy manso” (Números 12:3), y ni siquiera estar consciente del hecho de que éstas palabras lo estaban describiendo a él. Porque“anivut,” la mansedumbre, la cualidad de Moisés, es mucho mayor que“shiflut,” la humildad.**

El “shafel” puede ser virtuoso en el sentido de que siempre está dolorosamente consciente de sus insuficiencias y limitaciones, pero aún así se preocupa por sí mismo, ya sea positiva o negativamente. Mientras que el “anav”, el hombre que no tiene conciencia de sí mismo, ni siquiera es consciente de un yo inferior. Su ego ha sido sometido hasta el punto del olvido. ¡Qué experiencia tan emocionante conocer a un individuo de este tipo!

Los posibles prejuicios de Yitro para con Moisés fueron generados por el informe que él había recibido acerca de Moisés y la interpretación que hizo del mismo. Una vez conversó directamente con Moisés, inmediatamente se dio cuenta que su interpretación era incorrecta. Esto nos enseña que cuando nos llega información por parte de otras personas, lo ideal y lo correcto es comunicarnos y conversar con la persona aludida. Esto nos ayudará a clarificar cualquier duda al darle a la persona la oportunidad de explicar y clarificar.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

Notas

** Las palabras hebreas ענוות (Anivut) y שפלות (Shiflut) están relacionadas con la humildad, pero tienen matices y connotaciones diferentes en el pensamiento judío. Anivut es la humildad ideal, reconocer el propio valor sin orgullo ni superioridad.
Shiflut puede ser una humildad extrema que roza la baja autoestima, pero también puede tener un uso positivo en la autotransformación. El Rabino Israel Salanter enseñaba que la verdadera humildad (anivut) no significa pensar menos de uno mismo, sino pensar menos en uno mismo.

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