
Algo para Pensar— Primera Parte (Shabbat, 8 febrero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
“Entonces El Eterno dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.»(Éxodo 14:15)
«…el segundo grupo dijo: ‘Regresemos a Egipto.’’”El judío sumiso argumenta que arrojarse al mar no es una opción. «Este es el mundo en el que Dios nos ha colocado y nuestra misión es enfrentarlo, no escapar de él. Lo que debemos hacer es bajar un poco nuestras expectativas y dejar que las aguas alcancen su nivel.»
«Obviamente, todo este asunto del Éxodo es algo pasajero. ¿Cómo podríamos liberarnos de las reglas y restricciones que se aplican a todos los demás? Ser el “pueblo elegido” de Dios es bueno, pero no olvidemos que somos una minoría, que dependemos de la buena voluntad de los faraones que gobiernan el mundo real.»
«Por supuesto, es nuestro deber influir en el mundo, pero, por otra parte, un judío tiene muchos deberes: debemos rezar tres veces al día, dar caridad y observar el Shabat. Por lo tanto, haremos lo mejor que podamos dadas las circunstancias. Sí, no es fácil cumplir todas estas leyes y al mismo tiempo asegurarnos de no antagonizar con nuestros vecinos, pero ¿quién ha dicho que ser judío es fácil?»
Una tercera respuesta a un mundo que no coopera es la del judío combatiente. El judío combatiente entiende que es un error huir del mundo, y que es igualmente un error someterse a él. Así que lo enfrenta con todas sus fuerzas.
El judío combatiente avanza por la vida con una actitud de santo entre ceja y ceja, luchando contra pecadores, apóstatas, judíos que odian a los judíos, judíos que no viven como judíos y judíos que no luchan. El escapismo del primer bando no es para él y tampoco la subversión del segundo: sabe que su causa es justa, que Dios está de su lado y que, en última instancia, triunfará. Así que, si el mundo no escucha razones, él los hará entrar en razón a golpes.
Finalmente, está el judío que mira al mundo, mira a los tres primeros bandos, sacude la cabeza y alza la vista al cielo. Sabe que darle la espalda al mundo no es la respuesta, como tampoco lo es rendirse a sus dictados y convenciones. Pero también sabe que “toda la Torá fue dada para hacer la paz en el mundo,” que “sus caminos son caminos agradables y todos sus senderos son paz.”
“¿Esperan cambiar el mundo pacíficamente?”, dicen los otros tres bandos. “¿Cuándo fue la última vez que miraron por la ventana? ¡¿Podrían intentar vaciar los océanos usando una cucharita?!»
“Tienes toda la razón”, dice el judío que reza. “Siendo realistas, no hay manera de que se pueda hacer. Pero no estamos sujetos a esa “realidad” con la que estás tan impresionado.
“¿Saben cuál es el denominador común entre ustedes tres? Sus evaluaciones y estrategias descansan en la realidad natural. Pero nosotros habitamos una realidad superior. ¿No es la existencia misma del pueblo judío un milagro? El nuestro es el mundo del espíritu, el mundo de la palabra”.
“Así que, básicamente, su enfoque es no hacer nada”, replican. “Una vez más, usted está empleando el criterio del mundo material”, responde el judío que ora, “un mundo que considera la oración como ‘no hacer nada’. Pero una sola oración, surgida de un corazón bondadoso, puede lograr más que la fortaleza más segura, el diplomático más adulador o el ejército más poderoso.»
¿Con cuál de los cuatro grupos que hemos visto hasta ahora estará de acuerdo Dios? En la próxima edición sabremos…
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)




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