Algo para Pensar (martes, 28 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!


«El Eterno dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón (בֹּא אֶל־פַּרְעֹה); porque yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis señales,» (Éxodo 10:1)


¿Por qué Dios le dice a Moisés que «venga» a Faraón? ¿No habría sido más apropiado decirle: «Ve ante el Faraón? 


El Zohar explica que Moisés temía enfrentarse al Faraón dentro de su palacio, en el centro de su poder. En ocasiones anteriores, a Moisés se le había ordenado encontrarse con Faraón en otros lugares, tal como en las excursiones matutinas del rey al Nilo (cf. Éxodo 7:15; 8:17). Dado el estado emocional de Moisés, Dios le prometió que Él mismo lo acompañaría ante Faraón. La palabra «ven» (בֹּא) debe entenderse en el sentido de «ven conmigo»; Dios le está diciendo a Moisés: «Ven conmigo al Faraón.»


El Zohar continúa diciendo que Dios está invitando a Moisés a encontrarse con la más íntima esencia del gobernante e ídolo de Egipto. Así tenemos otro significado de la frase «Ven a Faraón»: «ven» en el sentido de «entrar dentro.» Para liberar al pueblo de Israel de la «serpiente grande y poderosa,» no bastaba simplemente con acudir al Faraón; Moisés tenía que entrar a lo más íntimo del Faraón, al centro mismo de su poder.
¿Quién es el Faraón y qué representa? ¿Cuál es su «esencia más íntima»? ¿Por qué Moisés temía enfrentarse al Faraón en su palacio si Dios mismo lo había enviado allí? ¿Y cómo «entrar en Faraón» encierra la clave para el Éxodo de Egipto y la liberación del alma del ser humano?


El profeta Ezequiel describe a Faraón de la siguiente manera: «La gran serpiente que se echa en medio de sus arroyos, la cual dice: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.»(29:3)


En otras palabras, la maldad del Faraón no se define por la promiscuidad que caracterizó los cultos paganos de Egipto; no por la esclavitud y tortura de millones por parte del Faraón; no por bañarse en la sangre de niños masacrados; sino por su egocentrismo, por considerarse a sí mismo como fuente y norma de todo.


Porque ésta es la raíz de todos los males. El egocentrismo puede parecer un pecado benigno en comparación con los actos de crueldad y depravación en los que el hombre puede caer, pero en realidad es la fuente y la esencia de todos ellos. Cuando una persona considera que sí mismo y sus necesidades son el árbitro último del bien y del mal, su moralidad — inicialmente podría considerarsele una persona moral — carece de significado. En última instancia, la historia de la humanidad se encarga de ayudarnos a recordar que una persona así es capaz de cometer cualquier acto que considere crucial para sí mismo o para su autodefinida visión de la realidad.


En última instancia, cada buena acción es un acto de auto-abnegación y cada mala acción es un acto de auto-deificación. Cuando una persona hace una buena acción, ya sea que se trate de una sola moneda para caridad o de dedicar toda su vida a una causa divina, está diciendo: Hay algo más grande que yo con lo que estoy comprometido. Cuando una persona viola la voluntad divina, ya sea con una transgresión menor o con el más atroz de los crímenes, está diciendo: «Mío es el Nilo, pues yo lo hice.»

El bien es lo que es bueno para mí, el mal es lo que es contrario a mi voluntad. Yo soy el dueño de mi realidad; Soy dios.

Entonces, ¿quiere decir que el ego es malo?  Mañana sabremos…

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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