Algo para Pensar (viernes, 24 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“Entonces El Eterno se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.” (Éxodo 4:14)
En el midrash (citado ayer), el equilibrio entre valor y sentimiento es exquisito. Pero surge un dato muy interesante, Rashi citó un midrash alternativo (cf. B. Zevachim, 3) relacionado con el «efecto», el «rastro» de la ira de Dios en esta narrativa. Moisés pierde el Sumo Sacerdocio: ésta es la «evidencia» del estado de emoción de Dios hacia él.
¿Quién es consciente de semejante «rastro» de la ira divina en la experiencia humana?
Seguramente sólo el propio Moisés. Para el lector, la comprensión simple y obvia del versículo (4:14) es que Aarón hablará en lugar del Moisés «prepuciado.» Lo evidente es que sólo el afinado oído midráshico detectará en la frase «Aarón el levita» un indicador de crisis: «Aarón debía haber sido simplemente un levita, pero ahora asumirá tu privilegio sacerdotal» (Rashi).
Sólo en las íntimas profundidades de sí mismo, Moisés sabe que ha sido despojado de un papel potencial, de una manera de estar en el mundo que «podría haber sido la suya.» La percepción de la ira de Dios transmite la idea de una narrativa mal contada, de una ausencia de escuchar la narrativa desde la perspectiva divina.
En la versión que hallamos en Tanchuma,* esta dinámica de ira y justicia poética se desarrolla considerablemente. La súplica de Moisés: «¡Envía por mano de quién enviarás!» se convierte en el estribillo de los siete días en la Zarza Ardiente. En opinión de Rashi, la resistencia de Moisés tiene, recordemos, un núcleo edípico: ¿Cómo puede usurpar los derechos y el estatus del «gadol», el líder más antiguo y establecido? La venganza de Dios (te lo pagaré…) es dolorosamente simétrica: durante siete días Moisés actuará con total comodidad en un papel que imagina que es suyo, sólo para ser sorprendido al darse cuenta repentina que ha sido reemplazado, el puesto pertenece a su hermano. Su reacción es encomiable: una alegría altruista por el nombramiento de Aarón y alegría por su propio nombramiento para profetizar.
Pero la idea general del midrash expresa una trágica arrogancia en el firme rechazo de Moisés a la misión de Dios. El Caudillo reacciona a su pérdida con ecuanimidad, como si estuviera inmune a cualquier sensación de privación: «Es como si me hubiera convertido en Sumo Sacerdote.» Pero las palabras de Dios atestiguan otra verdad: «Mientras vivas, te lo pagaré…» Moisés ha rechazado la grandeza y tendrá que pagar un precio por tales negativas, uno que ni siquiera la modestia y el altruismo fraternal podrán borrar del todo.
El midrash expresa una ardua y muy difícil ambigüedad. Moisés tiene razón al resistir el llamado de Dios vs. Moisés se equivoca al resistir el llamado de Dios. La palabra de Dios tiene, tal vez, un tinte de ironía: «Tienes razón…» En rigor, la respuesta edípica de Moisés, piadosamente altruista, es impecable. Sin embargo, hay algo en el llamado a la grandeza que no se debe ignorar sin enfrentar peligro.
La ira de Dios sigue siendo misteriosa. Esta es, de hecho, la primera vez en la Torá que se describe a Dios como estando enojado. Rashi, en su selección de fuentes, transmite una sensación de complejidad moral e imaginativa de la situación. ¿Cómo imaginarse realmente la ira de Dios? Particularmente si adoptamos la lectura edípica de Rashi, Moisés parece tener buenas razones para rechazar el papel ofrecido. Su sinceridad queda demostrada por su serena respuesta posterior al ascenso de su hermano.
Sin embargo, hay un momento de profunda perturbación: Moisés se opone a la voluntad de Dios y se niega a hablar. La lectura de Rashi – el tabú edípico – no sirve para justificar a Moisés ante la ira de Dios.
Este episodio en la vida de Moisés es en demasía complejo y complicado. Mañana volveremos a ver qué otras cosas podemos detectar.
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
Notas* Midrash Tanchuma es una colección de homilías, historias y discusiones rabínicas sobre la Torá. También se le conoce como Yelammedenu. El texto lleva el nombre del rabino Tanchuma, un sabio talmúdico que se cita a menudo en la colección.




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