Algo para Pensar (miércoles, 15 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!


«Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis preservado la vida a los niños? Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas» (Ëxodo 1:18-19).

Las primeras en responder al Faraón son las técnicas del parto, o sea las parteras. Surgiendo de entre las masas anónimas, silenciosas, ambiguas en su identidad (¿Parteras de las mujeres hebreas o parteras hebreas?), son nombradas e involucradas en un diálogo con el Faraón. 

¿Por qué tienen que hablar con el Faraón? Lo que las obliga a hablar es su DESOBEDIENCIA al decreto del Faraón: “Cuando des a luz a las mujeres hebreas, mira el estado del parto: si es un niño, mátalo; si es una niña, déjala vivir” (1:16). El tono del Faraón es el de “gezera,” edicto: inequívoco, quirúrgico en su categorización de posibilidades. La orden es matar: la alternativa — en el caso de una niña– es “vachaya” — “déjala, déjala vivir”. 

El verbo central es “MIRAR”: el Faraón les ordena “ver la diferencia,” analizar la situación en el instante mismo del nacimiento. Este tipo de ver —niño/niña; muerte/vida — es esencial para el modo de “gezera,” como edicto. La palabra “gezera”, de hecho, tiene su raíz en el verbo “cortar,” en la noción de separar, diferenciar, analizar.

La desobediencia de las parteras se describe con una expresión que nunca antes había aparecido en la Torá de esta forma: “temían a Dios”. 

Recordemos que Abraham, después de ser liberado de la prueba de la Akedá, la atadura de Isaac, es llamado una persona temerosa de Dios (Génesis 22:12). Las parteras, en cambio, representan el temor de Dios: “lo hacen.” El uso de la forma verbal —“temían a Dios”— transmite el sentido de un acto moral, que activa la energía para “no hacer lo que el rey egipcio les había ordenado, dejaron con vida a los niños” (1:18). 

Este “temor a Dios” activo, que genera vida para los bebés varones, es en esencia, una negación a ver lo que ve el Faraón, a establecer la diferencia. Tradicionalmente, se entiende que ellas criaron a los bebés, proporcionándoles comida y agua (Rashi). Este “temor a Dios” es una respuesta clásica y heroica a los edictos de los tiranos. 

Como sugiere Or HaChaim, la gravedad misma del edicto obliga a las parteras a adoptar una nueva visión moral, una elección radical entre la vida y la muerte. La desobediencia al Faraón se convierte en algo más que una mera negativa a matar, se convierte en una dedicación total a nutrir la vida. La narración ha transmitido, por así decirlo, a vuelo de pájaro, el momento mismo del “temor a Dios.” Hablamos de su contundente y temerario acto de responsabilidad, enseñándonos que situaciones radicales exigen respuestas igualmente radicales.

Entonces Faraón les reprocha, no por negligencia, sino por dar y preservar la vida. Y es en este punto cuando se pronuncian las primeras palabras de resistencia en el Éxodo. Contra el reproche absurdo del Faraón: «¿Por qué hiciste esto y mantuviste vivos a los niños?», contra la brutalidad inconsciente de la pregunta implícita del Faraón: «¿Por qué la vida?» ellas responden: «Las mujeres hebreas son vigorosas – «chayoth», vivaces: antes de que la partera llegue a ellas, ya han dado a luz». En términos de las frases idiomáticas hebreas utilizadas, su respuesta es: «Estas mujeres están vivas: antes de que pueda venir la partera, dan a luz.»

En estas primeras palabras contra el faraón se advierte una cierta confrontación radical e irreductible. Hablar en contra de la «gezera» es, en realidad, imposible. La única respuesta apropiada a una «gezera» es el silencio. Pronunciar palabras es crear un mundo alternativo, un mundo donde la vida carece de valor. 

Esta es, de hecho, la afirmación que anuncia que las mujeres hebreas NO SON COMO las mujeres egipcias. En estas palabras dichas por las parteras se habla de un reino alternativo al reino «egipcio» sobre el cual el faraón rige. En este mundo de mujeres hebreas, la vida y el nacimiento acontecen de manera irreprimible.

Ciertamente estamos ante una paradoja molestosa y despreciable para los egipcios: mientras más oprimen a los israelitas menos se logra el objetivo de la opresión. 

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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