Algo para Pensar (miércoles, 8 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shalom, Shalom Lekulam!
“Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos? Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos ahora a mí, y los bendeciré.” (Génesis 48:8-9)
Cuando analizamos todo el discurso, resulta evidente que Jacob quiere convertir a Menashe y Efraín de ser hijos egipcios nacidos de un “señor egipcio” – José – con una mujer egipcia, en hijos hebreos ligados a su tierra ancestral de Canaán. Hacer suyos a estos hijos significa pasar por alto a José en la cadena de herencia: ambos niños reciben su herencia, su porción en la Tierra Prometida, directamente de su abuelo Jacob y no a través de su padre.
La conversación que sigue ahora realmente tiene sentido y es muy significativa.
Después de hablar acerca de Menashe y Efraín, quienes han estado de pie junto a la cama de Jacob, su abuelo pregunta: “¿Quiénes son estos?” Esta pregunta tan esencial NO es como la que hizo su bisabuelo Isaac, cuando intentaba identificar al hijo (Jacob) que esperaba su bendición. Nótese que la Torá no indica que los ojos de Jacob estaban pesados por la edad hasta DESPUÉS de la conversación cuando Jacob se prepara para bendecirlos. Y es que el factor cronológico NO debe ser tomado con liviandad porque en este caso es un elemento determinante en nuestra interpretación.
Ahora que Jacob ha reclamado a los niños para sí, desafía a José para que reconozca y/o valide su decisión: “¿Quiénes son ellos, tus hijos egipcios, o mis hijos hebreos?” Observemos con atención la respuesta de José: “Son mis hijos, que Dios me dio aquí” (48:9). José, al inicio NO ACEPTA la petición de Jacob, insistiendo en que los muchachos son suyos, son egipcios, no son hebreos. Pertenecen al futuro del clan, en Egipto, no a sus humildes comienzos en el lejano Canaán.
Ya hemos señalado la justificada ansiedad de Jacob por causa del descenso a Egipto y las intenciones de José al hacer de Egipto el futuro hogar del clan. Esas intenciones se hacen aún más claras cuando la familia de José prospera en Gosén y él — José — convierte a los egipcios en esclavos del faraón (47:11-27), transformando efectivamente a su familia en una aristocracia económica.
Irónicamente, al hacerlo, José también crea el precedente para la progresiva esclavitud de toda la población, así como el pretexto para la esclavitud final de su propio clan.Jacob no se da por vencido fácilmente en el tira y jala entre él y su hijo José por la custodia de los niños. José se los presenta a Jacob para que los bendiga, mientras ellos permanecen “entre sus rodillas” (48:12). Finalmente, se impone la autoridad de Jacob y José termina inclinándose ante su padre, invirtiendo la escena anterior y cediendo los niños a la bendición de Jacob.
Estas escenas del encuentro entre José, Menashe, Efraín y Jacob son emocionalmente muy intensas. Debemos estar muy pendientes a cada palabra y acción que se realiza por todas las personas involucradas. Esto apenas está comenzando. Mañana continuamos…
Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)
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