Algo para Pensar (domingo, 5 enero 2025) Tiempo de lectura: 3 minutos
¡Shavua Tov Lekulam!
Hoy damos inicio al estudio de Parashat Vayeji, siendo esta la duodécima porción semanal de la Torá en el ciclo judío anual de lectura de la Torá. Porción de la Torá: Génesis 47:28 – 50:26
Vayeji (“Y él vivió”) es la última porción de la Torá en el Libro del Génesis. Comienza cuando Jacob se prepara para su muerte, haciendo que su hijo José jure que lo enterrará en la cueva de Macpela. Jacob bendice a los dos hijos de José y a sus 12 hijos y luego muere. Los hijos de Jacob lo entierran. La porción termina con la muerte de José.

“Mas cuando duerma con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y José respondió: Haré como tú dices.” (Génesis 47:30)

Desde el momento en que Jacob abandona la casa de Labán, mantiene el control de la familia a pesar de CINCO rebeliones: el incidente de Rubén con Bilha, la masacre de Simeón y Leví en Siquem, la venta de José, el intento de Judá de separarse y el hecho de que José cortó todo contacto con su familia, incluso después de haber ascendido al poder en Egipto. En última instancia, sus hijos permanecen en su casa y es él quien decide quién abandona la casa y cuándo; sus hijos no harán nada sin su autorización.

Con la invitación de José a mudarse a Egipto, Jacob enfrenta su mayor desafío hasta el momento. En el pasado logró escapar del intento de Labán de devorarlo mediante una combinación de engaños, y en última instancia, un divorcio: Jacob y Labán se separan en la piedra “matzevá”, y la pila de rocas que Jacob construye se convierte en un límite para separar perpetuamente a Jacob de su suegro. 

El intento de Esaú para fusionar a Jacob con su clan termina de manera similar. Aunque Jacob casi ha admitido su maldad ante su hermano mayor, ofreciéndole devolver la bendición y eligiendo ser Israel, su encuentro termina con una separación y una promesa poco honesta de Jacob donde eventualmente se unirá a su hermano. Esaú regresa al monte Seir mientras Jacob continúa su lento regreso a Canaán, su hogar ancestral. 

Después de la violación de Dina, cuando Hamor ofrece una fusión de los clanes, Jacob lo evita — indirectamente — a través de sus hijos que han aprendido muy bien de él. Ellos también recurren al engaño, llevando a cabo una masacre para impedir la fusión y precipitar la partida de Jacob de ese lugar.

El desafío con José, sin embargo, es mucho más complicado. Jacob está comprometido a mantener la familia intacta, a pesar de los muchos obstáculos. Ahora está enfocado en lograr la reunificación definitiva de la familia, pero enfrenta una batalla por el futuro de la familia: 

¿Será la visión de Jacob la que atraiga a José, o José absorberá a la familia en Egipto? ¿Cómo puede Jacob ganar esta batalla sin “divorciarse” de José? ¿Cómo puede Jacob asegurarse de que su visión triunfe sin alienar al hijo que ha demostrado que tiene la perspicacia y la capacidad para tomar un rumbo diferente? Tres encuentros clave en los últimos días de Jacob destacan la tensión existente entre padre e hijo. Estos los analizaremos en nuestras próximas reflexiones.

Esto es, Algo para Pensar (drigs, CEJSPR)

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