
Las Festividades Judías y sus Significados
Rosh Hashaná – marca el comienzo del nuevo año judío y es una de las festividades más importantes en el calendario hebreo. Celebrada durante dos días, Rosh Hashaná es un tiempo de reflexión, donde se hace un balance del año que pasó y se planifican propósitos para el año nuevo. Durante esta festividad, se toca el shofar, un cuerno de carnero, que simboliza un llamado al arrepentimiento y a la introspección. Además, es costumbre sumergir manzanas en miel para simbolizar el deseo de un año dulce y próspero. Rosh Hashaná también es considerado como el Día del Juicio, donde se cree que Dios evalúa a cada persona y decide su destino para el próximo año.
Yom Kipur – conocido como el Día del Perdón, es el día más sagrado del año en el judaísmo. Este día se dedica al ayuno, la oración y la introspección profunda, con el objetivo de obtener el perdón divino por los pecados cometidos durante el año anterior. Durante Yom Kipur, los judíos se abstienen de comer, beber, y otras actividades físicas, enfocándose completamente en su relación con Dios y en el arrepentimiento sincero. La jornada culmina con el servicio de Neilá, que es la oración final antes de que se cierre el libro del juicio divino. Yom Kipur termina con un toque final del shofar, señalando el cierre de este solemne día de purificación espiritual.
Sucot – o la Fiesta de los Tabernáculos, es una festividad que dura siete días y conmemora las viviendas temporales en las que los israelitas vivieron durante su travesía por el desierto tras la salida de Egipto. Durante Sucot, las familias judías construyen cabañas temporales llamadas «sucá» donde comen y, en algunos casos, también duermen, recordando así la vulnerabilidad y la dependencia de Dios durante el éxodo. La festividad también celebra la cosecha, y es común adornar la sucá con frutas y vegetación. Una parte central de la observancia de Sucot es el uso de las «cuatro especies» (lulav, etrog, hadas, y aravá), que se agitan en todas direcciones para simbolizar la omnipresencia de Dios. Sucot es un tiempo de alegría, hospitalidad y conexión con la naturaleza y la divinidad.
Shemini Atzeret y Simjat Torá – son dos festividades que siguen inmediatamente después de Sucot. Shemini Atzeret es una celebración independiente que marca el final de Sucot y se considera un tiempo de reflexión y oración por la lluvia, que es vital para la próxima temporada agrícola en Israel. Simjat Torá, por su parte, celebra la finalización del ciclo anual de lectura de la Torá y su reinicio. Durante Simjat Torá, las comunidades judías sacan los rollos de la Torá y los llevan en procesión alrededor de la sinagoga, acompañados de cantos y danzas alegres. Esta festividad es una expresión de amor y reverencia por la Torá, simbolizando su importancia central en la vida judía.
Janucá – también conocida como la Fiesta de las Luces, celebra la victoria de los macabeos sobre los griegos y la posterior rededicación del Templo de Jerusalén. La festividad dura ocho días, en conmemoración del milagro del aceite, donde una pequeña cantidad de aceite que debía durar solo un día, mantuvo encendida la menorá del templo durante ocho días. Durante Janucá, las familias judías encienden una menorá especial con nueve brazos, añadiendo una vela cada noche hasta que todas estén encendidas. Además de las luces, se celebran con comidas especiales como los latkes (tortitas de papa) y sufganiot (donas rellenas de mermelada), así como con juegos como el dreidel y la distribución de regalos. Janucá es un tiempo de celebración de la resistencia y la fe, así como de la dedicación a las prácticas judías.
Purim- es una festividad alegre que conmemora la salvación del pueblo judío de un complot para su exterminio en la antigua Persia, como se relata en el libro de Ester. La historia de Purim es leída en la sinagoga desde un pergamino especial llamado Meguilat Ester, y es costumbre hacer ruido con matracas cada vez que se menciona el nombre de Hamán, el villano de la historia. Durante Purim, los judíos se disfrazan, intercambian regalos de comida, y donan a los necesitados, celebrando con banquetes festivos. Las galletas conocidas como «hamantaschen», que simbolizan las orejas de Hamán, son una delicia tradicional de esta festividad. Purim es un recordatorio de la importancia de la valentía y la unidad en la supervivencia del pueblo judío.
Pésaj- o la Pascua Judía, es una festividad que celebra la liberación del pueblo judío de la esclavitud en Egipto, un evento narrado en el libro del Éxodo. Pésaj dura ocho días, durante los cuales se evitan los alimentos fermentados, o jametz, en recuerdo de la prisa con la que los israelitas salieron de Egipto, sin tiempo para dejar fermentar el pan. La festividad comienza con el Séder, una cena ritual que incluye la lectura de la Hagadá, un texto que narra la historia del Éxodo, y la degustación de alimentos simbólicos como la matzá (pan sin levadura) y las hierbas amargas. Pésaj es una festividad que enfatiza la libertad, la redención y la importancia de transmitir la historia y las tradiciones a las generaciones futuras.
Shavuot – también conocida como la Fiesta de las Semanas, celebra la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, un evento fundamental en la historia judía. Shavuot tiene lugar siete semanas después de Pésaj y también marca el final de la cosecha de cebada y el comienzo de la cosecha de trigo en Israel. Es costumbre estudiar la Torá toda la noche en un evento llamado Tikkun Leil Shavuot, así como leer el libro de Rut, que narra la historia de conversión y lealtad de Rut al pueblo judío. Durante Shavuot, se comen alimentos lácteos como blintzes y pastel de queso, simbolizando la «dulzura» de la Torá. Shavuot es una celebración de la aceptación y el compromiso con la ley y los preceptos divinos.
Tishá BeAv – es un día de duelo que conmemora la destrucción del Primer y Segundo Templo en Jerusalén, así como otros desastres trágicos en la historia judía. Es un día de ayuno completo, que dura desde la puesta del sol hasta el anochecer del día siguiente, y durante el cual se abstienen de actividades placenteras. Se lee el libro de Lamentaciones, y es costumbre sentarse en el suelo o en bancos bajos, simbolizando el luto. Tishá BeAv es un tiempo de reflexión sobre las causas del exilio y la destrucción, recordando la importancia de la unidad y el arrepentimiento. A pesar de su tono sombrío, este día también contiene una nota de esperanza, con la creencia de que el Templo será reconstruido en el futuro.
Rosh Jodesh – marca el inicio de cada mes en el calendario hebreo y se celebra con oraciones especiales y a veces con comidas festivas. Aunque no es una festividad mayor, tiene un significado especial para las mujeres, quienes tradicionalmente han tenido un rol prominente en su observancia. Rosh Jodesh es un tiempo de renovación, que refleja el ciclo lunar y la oportunidad de comenzar de nuevo cada mes. En la liturgia, se añaden oraciones adicionales como el Hallel, una serie de salmos de alabanza, y se omiten ciertas oraciones de duelo, enfatizando el carácter alegre de esta ocasión. Rosh Jodesh sirve como un recordatorio mensual de la conexión del pueblo judío con el ciclo natural y con Dios.
Tu Bishvat –, conocido como el Año Nuevo de los Árboles, es una festividad que celebra la naturaleza y el medio ambiente. Es costumbre plantar árboles y comer frutos, especialmente los que son tradicionales de la Tierra de Israel, como higos, dátiles y granadas. Tu Bishvat se considera un tiempo para reflexionar sobre la relación del ser humano con la tierra y la importancia de la sostenibilidad. Muchas comunidades celebran un seder similar al de Pésaj, donde se degustan diferentes frutas y se recitan bendiciones y textos relacionados con la naturaleza. Esta festividad es un recordatorio de la responsabilidad de cuidar el mundo natural y de apreciar las bendiciones de la creación.
Estas festividades, cada una con su propio significado y rituales, son fundamentales para la identidad y la vida judía. A través de ellas, el pueblo judío celebra su historia, refuerza sus valores, y mantiene vivas sus tradiciones. Cada festividad no solo conecta a los judíos con su pasado, sino que también les proporciona un marco espiritual y moral para enfrentar los desafíos del presente y del futuro.




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