Nuestro activo secreto
Por Rabino Simon Jacobson
Traducción y/o paráfrasis: drigs, CEJSPR
Es invisible, pero siempre está con nosotros. Trae crecimiento, pero también muerte. Puede ser nuestro mayor enemigo, pero también es nuestro mejor amigo. Siempre está en movimiento, pero también es inquebrantable. Puede traer esperanza, y también desesperanza. Su naturaleza es el cambio, y cambia de naturaleza. Nos sazona, nos enseña la experiencia, pero también nos erosiona. Puede funcionar a nuestro favor o en nuestra contra. Nunca es neutral y nunca se detiene.
¿Qué es?
El tiempo.
La raza humana ha conquistado el espacio. Hemos limpiado los páramos y los hemos convertido en ciudades. Los viajes y las telecomunicaciones nos han permitido trascender y superar grandes distancias.
Pero, ¿qué pasa con el tiempo? ¿Hemos conquistado el tiempo? La mayoría de la gente respondería que no podemos conquistar el tiempo; podemos manejarlo, pero nunca conquistarlo, porque el reloj sigue corriendo, nos guste o no. No podemos detener el reloj, y mucho menos hacerlo retroceder.
Sin embargo, el pensamiento judío siempre tuvo como objetivo conquistar el tiempo. No era suficiente administrar el tiempo, sino conquistarlo. Santificamos el tiempo: En Shabat y días festivos.
El tiempo es energía, explica el Zohar. Cada momento es potente, lleno de un enorme poder. Cada momento es una oportunidad, nunca es neutral. Aprovechando la energía del tiempo, lo conquistamos. Cuando utilizamos y actualizamos la energía del momento, el tiempo se convierte en nuestro aliado, lanzándonos a otra dimensión. Si no usamos el momento, el momento “muere”, y como peso muerto, contribuye a la erosión de nuestro ser a medida que el reloj de nuestra vida avanza.
Tenemos el poder de eternizar cada momento de nuestra vida. Al llenarlo de significado y espíritu, el tiempo no solo pasa; más bien se convierte en un catalizador para lograr la inmortalidad.
Mira tu día. ¿Cuántos de tus momentos son solo motas fugaces perdidas en la confusión de la vida? Pero luego llega ese momento, solo un segundo, que puede convertirse en magia, en una experiencia que perdura para siempre.
Imagina si pudieras convertir todos tus momentos en eternidad. Ese es alguien que ha dominado el arte del tiempo, alguien como Abraham, que “llegó a sus días”, aprovechó toda la energía de sus días, convirtiéndolos a todos en llamas eternos.
Este es el poder y el misterio del calendario judío: cada día, semana y mes se define por su energía única. Al apreciar la personalidad de cada segmento de tiempo, el tiempo se convierte en nuestro mayor activo; un compañero silencioso y poderoso en el viaje de la vida.
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Ahora estamos a punto de entrar en la época más poderosa del año: el mes hebreo de Elul. La energía de este mes es el amor y la reconciliación.
En este mes, Moisés subió a la montaña por tercera y última vez, para obtener el perdón de Di-s para el pueblo que había pecado al construir el Becerro de Oro.
Por lo tanto, los días de Elul se denominan «días de gracia» o días de «compasión», porque en este período Di-s estaba abierto a escuchar a Moisés, y Moisés tuvo éxito en su pedido de perdón y renovación. Desde entonces, el mes de Elul funciona como el mes de la misericordia y el perdón divinos.
Elul es la historia del viaje de Moisés. Es la historia de construir una relación verdadera y duradera, incluso después de haber sido desafiada. La experiencia de Elul de Moisés nos brinda una energía especial de amor y compasión durante este mes, cuando el “Rey está en el campo” e irradia los Trece Atributos de la Compasión.
Esto se aplica también a las relaciones humanas, que no son más que una manifestación de la relación entre el hombre y Di-s. Uno de los acrónimos de Elul es: Ani l’dodi v’dodi li, que significa «Yo soy para mi amado, y mi amado es para mí». (“Cantar de los Cantares” 6:3). Es un mes en el que podemos encontrar el verdadero amor recíproco.
Nada grande nace en el vacío. La compasión y el amor de Elul se produce a partir del dolor del mes anterior de Av, cuando el Templo fue destruido. El mazal (signo) del mes de Menajem Av es Aryeh (Leo), un acrónimo de Elul, Rosh Hashana, Yom Kippur, Hoshana Rabba: cuatro hitos en este período de tiempo, todos construidos a partir del dolor y la destrucción de Av.
Una vez, el director de un programa que estaba planeando una conferencia que yo iba a dar me preguntó: «¿Cuáles cree que son los temas principales sobre los que la gente quiere escuchar?» Respondí que, en la parte superior de la lista, sin duda, está el tema del amor, las relaciones, la intimidad, la sexualidad. Este es definitivamente el tema número uno en el que la gente está interesada. Y el número dos es el tema del dolor y el sufrimiento. [Sé que algunos de ustedes pueden sugerir incluir «planificación financiera», «cómo convertirse en millonario», pero eso es para otra discusión].
Sin perder el ritmo, el director del Programa, me dijo: “Esos no son dos temas; son uno y lo mismo…”
¡Cuan cierto! El amor y el dolor son dos caras de una misma moneda: La moneda de tu vida emocional. Cuando nuestras emociones están despiertas y activas son sensibles a todos los sentimientos: tanto al amor como al dolor. Cuando amas y eres amado, también eres vulnerable a que te lastimen. Cuando estás encerrado y desapegado, es posible que no te lastimen, pero tampoco obtendrás amor.
A nadie extraña que todo amor debe traer dolor. Pero ser vulnerable significa que potencialmente puedes experimentar tristeza.
La tristeza del mes de Av fue un testimonio de sensibilidad: sentir el dolor de la vida y reconocer que se necesita trabajo para reparar una relación rota.
¿Cuál es nuestro mayor error: el error en sí mismo o la incapacidad, el miedo, para reconocerlo?
Sin conciencia de la pérdida no será posible la reconciliación y nunca se alcanzará el amor sano. Quien sabe llorar una pérdida, sabe amar. Cuando necesitas llorar y lloras, te reirás cuando necesites reír. Los que siembran con lágrimas, segarán con cantos de alegría (Salmos 126:5).
El amor de Elul nace así del dolor de Av. Como tal, el amor perdurará para siempre, habiendo sido roto, probado y reconstruido. El poder de las Altas Fiestas es producto del trabajo realizado en los dos meses anteriores de Av y Elul.
Nos encontramos ahora en estos días especiales. Debemos aprovechar la energía del tiempo y liberar su enorme poder, un poder que puede cambiar nuestras vidas de una manera real; poder que puede introducir una nueva dimensión de amor en tu vida.
Todos tenemos desafíos en nuestras vidas. Sin embargo, también tenemos herramientas, activos, fortalezas que nos ayudan a enfrentar estos desafíos. Uno de los mayores de estos activos está siempre a nuestro lado, debajo de nosotros, dentro de nosotros y dentro de todo lo que hacemos. Ese activo es el TIEMPO. Cada momento es una oportunidad, lleno de energía poderosa.




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